“CREO, PERO AYUDA MI FALTA DE FE”

Antonio Carlos Navarro Gálvez – Cursillo nº 1.131

Mi cursillo se celebró el puente de San Rafael, justo un mes después de que falleciera mi esposa.

Todo empezó cuando, al fin de semana posterior a su funeral, me dirijo a la Parroquia Santa Luisa de Marillac para agradecer al párroco el acompañamiento que nos brindó durante su enfermedad, y que acudiera a concelebrar su funeral. A partir de este contacto es cuando este sacerdote me propone hacer el Cursillo de Cristiandad. Sus palabras fueron: “…Ahora sería un buen momento”.

El Señor me tenía reservadas muchas sorpresas y la primera de ellas fue saber de la gran amistad entre la suegra del coordinador y mi madre, una amistad tan hermosa hasta el punto que mis hijos también la llamaban abuela a ella. Ese momento me hizo pensar que mi esposa y mi madre desde el Cielo ya estaban juntas “moviendo hilos”.

La primera noche, la de los nervios y sin conocer a nadie, escuché estas dos frases: “Un Cursillo de Cristiandad puede haceros cambiar de amistades. Ésta me inquietó bastante. Y “No sé lo que buscáis. Sé que este es el lugar y la ocasión que necesitas”. A partir de esta frase me dejé llevar…

Los días de estancia en el cursillo serán inolvidables, y si bien el momento ante el Sagrario fue muy emocionante, donde de verdad me rompí fue en el acto de la Confesión.

Del grupo de compañeros y responsables no me llevo amigos, me llevo familia y lo he podido comprobar en los momentos de “bajón”. En general, puedo decir abiertamente que la idea de Cristo Misericordioso me invadió el corazón y me fui lleno de AMOR y ESPERANZA.

Mi cuarto día empezó en el instante en que salí de San Pablo, cuando mi hijo y mi sobrina me preguntaron con asombro qué me había pasado en la cara. Después la vida vuelve a la normalidad, pero la manera de afrontar los sucesos varían notablemente.

Los domingos han dejado de ser de “ansiedad y sofá” pasando a disfrutarlos como verdadero Día del Señor, y hasta la fecha, no me he perdido ninguna Clausura ya que me encanta ver la cara de los cursillistas y escuchar sus testimonios. Antes, de diario, me levantaba escuchando las noticias y ojeando periódicos, hoy lo primero que espero es recibir el Evangelio con la meditación de nuestro Consiliario y el mensaje de las Monjas de Lerma. Me quedó muy claro que la fe ni se hereda ni se regala sino que hay que basarse en los tres pilares que bien nos explicaron: Oración, Acción y Formación.

Actualmente participo en la «Scola de CyL«, soy voluntario de «Ayuda a Iglesia Necesitada»(Cristianos perseguidos) y colaboró en el Proyecto “Amigos de Santa Luisa”.

El seguimiento con el MCC lo comparto con el Grupo de Acogida de Santa Teresa «Farolillos de Colores», donde disfruto de intensas catequesis y emotivos momentos de oración, así como también me ha servido para aumentar mi familia dentro del movimiento.

Por cierto, yo también he puesto un cura en mi vida, que como buen padre ya me ha dado algún “zasca”.

Para finalizar indicar que en realidad lo que más me llevó a hacer el Cursillo fue la “envidia”. Envidia de ver cómo mi esposa había vivido y sobrellevado desde la fe su enfermedad, y de cómo mi madre había afrontado los momentos difíciles en su vida.

No quiero dejar pasar el sentimiento de unión y afecto que siento hacia la Pastoral Gitana. Ha sido un regalo muy especial encontrarme con ellos y participar del Evangelio desde esa perspectiva fresca y alegre que saben ofrecernos a todos.

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