«COPIANDO UN ESTILO QUE FUNCIONA, DE LA MANO DEL SEÑOR»

Todo fue por casualidad, o eso pensaba yo. Ahora sé que el Señor me estaba esperando ese día a esa hora.

De chico me crie oyendo a mis padres decir que tenemos a Dios con nosotros, que nos quiere y nos cuida, y a quien podemos pedir ayuda; pero entonces eran palabras vacías para mí. Hasta que llegó el final de ese mes de febrero de 2007, en aquel Cursillo 935.

Ese día sentí un abrazo de amor inmenso que me cambió la vida, y todo lo que me decían de chico cobró sentido. Lo primero que me salió del corazón fue gratitud hacia el Señor por no haberme soltado nunca de la mano, y acto seguido unas ganas tremendas de poner mis manos a trabajar para Él y por nuestra Iglesia.

Tuve la gran suerte de que la experiencia del Cursillo la compartí con mi mujer Mercedes. Los dos nos dejamos llevar insensatamente por nuestra mariposa Bea, quien no nos contó ni media palabra de lo que nos íbamos a encontrar. Gracias a ella, al equipo de responsables, al equipo de cocina, y a las muchas personas que rezaron por nosotros durante ese Cursillo, vivimos un encuentro con el Señor muy bonito que cambió nuestra vida. Y de entre todos me quedo con mi hermano Rafa, de quien el Señor se valió para hacerse el encontradizo conmigo, que rezó mucho entonces por nosotros, y que desde entonces lleva rezando por mí y por mi familia cada día.

Desde que comenzó nuestro cuarto día, la tercera pata de mi trípode, la acción, siempre la he llevado a cabo a nivel doméstico, como catequista en la parroquia San Vicente Ferrer, la iglesia de mi barrio, Cañero. Al principio, junto a Mercedes, llevando la catequesis prebautismal para la formación de los padres que pedían el bautismo para sus hijos. Y a partir de unos años más tarde, y por petición de nuestro sacerdote Pablo, también me encargo junto con otros compañeros de la catequesis, de confirmación de adultos.

En ambos casos, y ya desde el principio, siempre he tenido claro que quería que las catequesis tuvieran el mismo espíritu que viví cuando hice el Cursillo. Charlas muy llanas y vivenciales, basadas en la experiencia del día a día, de lo que nos pasa en nuestros ambientes (en el trabajo, con la familia, los amigos, …), nada de teología avanzada; y sobre todo muy participativas, aunque reconozco que a veces esto es más bien difícil de conseguir. Esos ingredientes son la clave del éxito de los Cursillos, y yo quería aplicarlos en mi acción en el cuarto día.

A lo largo de todos estos años, y vamos camino de 17, he visto pasar a mucha gente y he visto a muchos hermanos acercarse al Padre. Que Dios me haya utilizado para esta tarea, que se haya servido de estas manos y de esta boca para llegar a sus hijos, es algo que me llena de alegría y satisfacción, y le doy gracias cada día por eso.

El Señor, a través de Cursillos de Cristiandad, cambió mi vida, y no podía hacer otra cosa más que, en mi ambiente, devolverle un poquito de lo muchísimo que Él me da, aplicando lo que durante tres días viví en la casa de cursillos San Pablo.

Fernando Peña – Cursillo n.º  935

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Comentarios

  • Mercedes Pastor Villar
    20/11/2023

    Doy fe de ello, Fernando fue mi mariposa y desde ese día no se como voy a agradecerle mi encuentro con el Señor. Hice mi primer cursillo y no he vivido días más emocionantes que aquellos. Gracias de corazón Fernando

  • Laura Cerrillo Ortiz
    20/11/2023

    Enhorabuena Fernando, un testimonio precioso, como todo lo que hace Dios !!!!!!!

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