rincones de nuestra HISTORIA 4D n107, noviembre 2024.
“El Movimiento de Cursillos de Cristiandad nació en España, concretamente en la Isla de Mallorca, en la década de 1940”. Así se expresa en el punto 4 del capítulo 1 del libro de cabecera de todo dirigente cursillista.
Mucho se ha escrito desde entonces sobre la gestación y el nacimiento de este bendito Movimiento y sus repercusiones a nivel mundial: su expansión, la creación de sus estructuras, su reconocimiento Canónico… Sin embargo, pocos se han detenido a desmenuzar, en profundidad, los acontecimientos previos, desde la década de 1930 hasta el momento en el que se celebra el primer cursillo.
En esta sección, queremos contar la historia del Movimiento, hacer un recorrido por los diferentes momentos de su nacimiento, expansión, consolidación…
Este primer artículo, se centra en la situación previa a aquellos convulsos años de 1940, marcada por la Segunda República, la represión del Estado sobre la Iglesia, y el alzamiento nacional que dividió al país en dos bandos, culminando en la Guerra Civil.
La posguerra, agravada por los problemas en Europa y la Segunda Guerra Mundial, dejó una estela de hambruna, falta de apoyo internacional y una serie de sucesos que afectaron profundamente a una sociedad española en plena reconstrucción y con muchas limitaciones.
Por ello, nos hemos aventurado a escribir estos apuntes sobre lo ocurrido en España, y en Mallorca en particular, para que el lector entienda cómo fue la gestación del Movimiento de Cursillos. Queremos explorar sus antecedentes, los problemas y oportunidades que surgieron, así como destacar a quienes lo impulsaron hasta el primer Cursillo de Cristiandad, celebrado el 7 de enero de 1949 en la Ermita de San Honorato.
Nos basamos principalmente en los boletines mensuales del Consejo Diocesano de Acción Católica de aquellos años que reflejan cómo se fue desarrollando todo gradualmente, en la normalidad del día a día, y cómo se construyó un método en el que la mano de Dios se hizo y se sigue haciendo presente en cada Cursillo celebrado hasta hoy.
Conscientes de las diversas versiones sobre el origen del Movimiento, nuestro objetivo es ser cronistas de lo que se vivió y se publicó en esa época. Un experto decía: “Es elemental que cada uno busque por sí mismo”.
Eduardo Bonnín decía: “A mí siempre me ha gustado ser libre, creo que es la libertad lo que vale. Cuando te condicionan, empiezas a perder”. Este texto busca hacer sentir libre al lector para entender este Movimiento que fue pionero en lo que el Concilio Vaticano II nos dejó: la importancia de la corresponsabilidad laica en la evangelización de la sociedad.

