70 aniversario del primer Cursillo de Cristiandad

Hace ahora 70 años concluyó el primer Cursillo de Cristiandad de la historia, que se celebró entre el 7 y el 10 de enero de 1949 en Mallorca. Al presidente nacional de este movimiento, Álvaro Martínez Moreno, este aniversario le suscita, en primer lugar, «una gran alegría y un profundo sentimiento de gratitud por la historia recorrida». Al mismo tiempo, reconoce que durante este tiempo «hay cosas que no se han hecho del todo bien o metas a nuestro alcance a las que, sin embargo, no hemos llegado». Con todo, Martínez Moreno destaca principalmente «el gran número de personas que a través del movimiento han encontrado sentido y plenitud a su vida» y los «muchos espacios eclesiales que se han renovado».

A lo largo de estos 70 años, el movimiento eclesial también se ha sentido «muy acompañado por todos los papas, desde Pablo VI hasta Francisco. De los Pontífices siempre hemos recibido palabras de ánimo y muy estimulantes», asegura el presidente. Las últimas, del Papa Francisco, que en la Ultreya europea de 2015 –celebrada en Roma y a la que acudieron 10.000 personas–, «nos decía casi textualmente: “Es muy hermoso lo que hacéis. Estáis posibilitando que las personas se encuentren con el Señor. Os doy las gracias y os animo a que sigáis trabajando, a que seáis fieles a vuestro carisma y que deis fruto. En unos tiempos difíciles como los que estamos viviendo hoy, movimientos como el vuestro son enormemente necesarios”».

Por otro lado, Cursillos de Cristiandad también se siente interpelado por el manido mensaje del Pontífice argentino por la corresponsabilidad laical. «Siempre es necesario mejorar en este tema», advierte el presidente nacional del movimiento al mismo tiempo que confiesa sentirse «afortunado» por pertenecer a una realidad eclesial en «la que la mayoría de los dirigentes somos laicos» y en la que «encima tenemos una muy grata y extraordinaria coordinación entre los laicos y los sacerdotes».

Además de continuar creciendo en la misión compartida, de cara al futuro del movimiento, Álvaro Martínez Moreno aboga por «profundizar en nuestra identidad y carisma»; pide «crecer en comunión» en un momento en el que «quizá se perciba un poco más la división en la Iglesia»; e insta, sobre todo, a «acercarnos con humildad y alegría a tantas personas que nos están reclamando a gritos una palabra de estímulo y que les demos la posibilidad de tener la experiencia de Dios».

En este sentido, el presidente nacional de Cursillos de Cristiandad subraya la importancia de ofrecer este testimonio pero «desde la cercanía, desde la amistad, desde la disponibilidad, desde el servicio. Las palabras, si no están acompañadas de todo esto, no sirven para nada», concluye.

Así surgió el movimiento Cursillos de Cristiandad

En el año 1948 se realizó una multitudinaria peregrinación de jóvenes de Acción Católica a Santiago de Compostela, una iniciativa promovida por el entonces presidente, Manuel Aparici, contando con el apoyo entusiasta del mismo Papa Pío XII. El objetivo, hacer que 100.000 jóvenes españoles peregrinaran a la tumba del apóstol Santiago, mostrando que querían hacer de sus vidas un continuo caminar de santidad hacia Dios. ¡A Santiago Santos! era el lema de la peregrinación.

Cursillos de Cristiandad tiene sus raíces en la preparación de esa peregrinación a Santiago por parte de los jóvenes de Mallorca. Con el devenir de los años, ha fructificado en una experiencia de primer anuncio ampliamente extendida en el mundo, que posibilita que personas de muy diversas situaciones y circunstancias descubran y experimenten el amor de Dios en Cristo.

Los iniciadores del movimiento, en el entorno de los jóvenes de Acción Católica y en el marco de la preparación de la peregrinación, desarrollaron lo que hoy podríamos llamar una nueva forma de evangelizar, especialmente a los alejados de Dios y de la Iglesia, que posteriormente se denominó como Cursillos de Cristiandad.

El laico Eduardo Bonín, al sacerdote Sebastián Gayá y con ellos el obispo de Mallorca, Juan Hervás, llevaron a cabo una intensa tarea de estudio, reflexión y experimentación. Tomaron elementos de los distintos cursillos de formación ya existentes en Acción Católica para preparar a los jóvenes peregrinos (cursillos de Adelantados de Peregrinos y de Jefes de Peregrinos) y los fueron ensamblando en una nueva propuesta que llegase a todos y que permitiese que cualquiera pudiese conocer y vivir lo esencial del ser cristiano en toda su intensidad y plenitud.

De esa forma, del 7 al 10 de enero de 1949 en el Monasterio de San Honorato de Mallorca, se celebra el considerado como primer Cursillo de Cristiandad de la historia, que ciertamente permitió que aquellos primeros 21 asistentes experimentaran un encuentro con Dios que dio un vuelco a sus vidas.

Desde aquel primer Cursillo el movimiento ha ido creciendo y hoy Cursillos de Cristiandad es un movimiento eclesial de difusión mundial, reconocido canónicamente por la Santa Sede e incluido el Repertorio de movimientos y asociaciones del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Son muchos los Obispos de todo el mundo que acogen y apoyan la tarea del Movimiento de Cursillos en el campo de la evangelización de sus diócesis. Además, desde sus inicios, ha recibido el reconocimiento y aprecio de los sucesivos Romanos Pontífices, desde Pablo VI al Papa Francisco, que en un reciente encuentro en Roma decía a los representantes del Movimiento en Europa: “Os agradezco lo que hacéis en la Iglesia, que es tan hermoso: ayudar a encontrar a Jesús, ayudar a que se comprenda que vivir en gracia de Dios es hermoso”.

Durante estos 70 años, más de 250.000 personas se han encontrado con Cristo a través de los cerca de 10.500 cursillos que se han celebrado en España desde su origen. Hoy el movimiento está presente en 57 Diócesis de nuestro país, en cada una de las cuales encontramos las escuelas de dirigentes que trabajan incansablemente por llevar el amor de Dios a aquellos que no lo han conocido a través de su propio testimonio de vida.

Pocos podrían imaginar que aquella peregrinación, que tardó más de una década en prepararse, ocasionara que tantas vidas cambiaran gracias a que el Espíritu Santo suscitara esta y otras realidades actuales de la Iglesia. Aquellos jóvenes que abrían un nuevo camino para peregrinar hacia Santiago abrieron también caminos de gracia que, después de 70 años, siguen, como dice su lema, llenando el mundo de Colores.

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