In memoria «Julián Merino y Manolo Barragán»

Recientemente, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba, ha sufrido la irreparable pérdida de dos miembros muy valiosos de este movimiento que además pertenecían a la escuela y eran componentes del grupo poscursillo Beato Álvaro de Córdoba.

Los componentes del grupo no nos habíamos repuesto a la pérdida repentina de nuestro querido Manolo, cuando se ha producido el fallecimiento de nuestro hermano Julián. En estos momentos de gran tristeza para el Movimiento y especialmente para el de componentes del grupo Beato, se nos agolpan toda clase de sensaciones y sentimientos recordando a estos hermanos que ya no están con nosotros.

Nos queda el recuerdo de los grandes ratos de felicidad compartida en nuestras reuniones semanales a lo largo de catorce años que hace que yo los conocí, después de haber hecho mi cursillo número 979.

Durante este tiempo, yo, como los que posteriormente han llegado al grupo, hemos tenido en ellos compartir todos sus valores, su sabiduría, su formación, sus consejos y su disponibilidad para todos los hermanos.

Allí encontramos acogida para comenzar nuestro cuarto día, la amabilidad y entrega de Manolo y Julián que, con su veteranía y profundo conocimiento de la Doctrina y vida de Jesucristo, nos ayudamos a ser mejores cristianos.

Como personas que voy a decir de ellos, siempre dispuestos a ayudarnos, a resolver vuestras dudas, a darnos un consuelo, o ayudarnos a resolver cualquier problema que les hemos planteado, además de encontrar a ellos unos verdaderos hermanos en Cristo y unos grandes amigos.

En estos días el Grupo está un poco como si le faltase en unos guías, unos puntos de apoyo para continuar nuestro camino de salvación. Nos va a costar trabajo, continuar en ellos, vamos a echarle mucho menos, en sus testimonios, en sus enseñanzas, fruto de su sabiduría y conocimiento, experiencia en la vida de Jesús.

Pedimos a Señor nos dé fuerzas para superar estas perdidas y pedir al Espíritu santo nos ilumine en nuestro camino de fe, y que nuestros hermanos Manolo y Julián desde el Cielo, y en compañía de nuestros hermanos Juan fuentes y Ángel Márquez, que anteriormente nos dejaron, pertenecientes igualmente al grupo Beato, intercedan ante el Altísimo para que no perdamos la esperanza para seguir nuestro caminar en este mundo.

J. Enrique Ciria Parras – Cursillo n.º 979.

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