HACER DE LO ORDINARIO, ALGO EXTRAORDINARIO

Me llamo Cristina, tengo 44 años y realicé mi cursillo hace 20 años. Tenía apenas 24 primaveras y mi vida giraba en torno a mi carrera universitaria, mis amigos y mi querido esposo que por aquel entonces era mi novio y en el centro de todo Jesús que siempre me acompañó y fue guiando mis pasos.

Especialmente enamorada de Jesús Sacramentado, mi esposo y yo compartíamos de jóvenes momentos íntimos junto a Él en la parroquia de la Trinidad, en el turno de Adoración Nocturna de la hermandad de la Sagrada Cena.

Para mí, el cursillo supuso encontrarme con un Dios Padre que me amaba con locura, que me quería con todas mis miserias, pero sobre todo encontré a Jesús hermano. Mi relación con Jesús a partir de ese cursillo se hizo mucho más estrecha y cotidiana, relación que hasta hoy continúa haciéndolo partícipe de todas las cosas corrientes del día de día.

Cambia mucho la percepción de las cosas si ponemos a Jesucristo en el centro de nuestra vida y hacemos de lo “ordinario algo extraordinario”. Es una frase que un gran amigo sacerdote nos enseñó a poner en práctica en nuestra familia. Supone hacer de las cosas cotidianas algo realmente extraordinario. Por los diferentes horarios no desayunamos juntos entre semana, por lo que el que prepara el desayuno deja un mensaje en un posit sobre el plato. “LLENA TU VIDA DE COLORES”, “REGALA TU SONRISA A UN COMPAÑERO”, “HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA”… En fechas especiales sobre todo en el adviento, les ponemos a los niños junto al mensaje un bombón, un dulcecito… Ese desayuno ya se convierte en EXTRAORDINARIO, tiene un trocito de Jesús puesto en él.

En cursillos algo que aprendes y es fundamental es poner en práctica ese trípode en el que tengo que confesar que a veces hay alguna pata astillada, sin pintura y un poco fea de aspecto. Pero de una manera u otra siempre interviene mi “hermano” Jesús y lo repara.

Como en toda relación que se precie tenemos nuestras diferencias normalmente porque no nos ponemos de acuerdo ni en los tiempos ni algunas otras cosas que no terminas de entender por qué ocurren, pero que siempre con la distancia del tiempo y la fe cobran sentido.

Retomando ese trípode, la FORMACIÓN la realizo en la parroquia de la Trinidad, es mi familia, mi comunidad, especialmente mi grupo de matrimonios. Ellos son una parte fundamental que me ha acompañado en momentos de mi vida muy importantes que me han marcado para siempre poniendo el rostro del Señor en cada uno de ellos.

Rezan por mí, están en el momento preciso y necesario y sobre todo me quieren tal y como soy y nos acompañan en la labor de padres. A la cabeza nuestro párroco D. José Juan, que como pastor sabe llevarnos y saca de nosotros nuestros mejores talentos para ponerlos al servicio de los demás.

La ORACIÓN, para mí, sigue estando ligada a Jesús en el Sagrario, en esa capillita del colegio de las Esclavas, donde Santa Rafaela Mª puso su vida al servicio del Señor. Puedo sentirlo, escucharlo y aunque solo sea sentarse frente a Él, en silencio, ya me llena el alma.

ACCIÓN, no podría hacer posible esta parcela sin un amigo muy especial. Eso es lo que nos unió en la amistad, las cocinas solidarias en cursillos donde por un fin de semana transformabas la vida de los conventos, de proyecto hombre, de otras órdenes religiosas, etc…

Es capaz de transmitirte su locura con un entusiasmo que te implica, de su mano aprendí a observar cuando caminas por la calle a esos hermanos que son Cristo vivo y que muchas veces los miramos como si fueran parte del mobiliario de la ciudad.

En esa realidad nace “LA CRUZ DE MALTA”, mediante la cual no reunimos un grupo de personas a llevarles el desayuno a esos desahuciados de la sociedad ¡, no es solo llevar un café y una magdalena, es escuchar su historia, su realidad y sentir lo afortunados que somos! Es mirarlos a la cara y ver en sus ojos la cara de Cristo vivo, sentir en sus manos la calidez del Señor, es hacerlos sentir personas y devolverles la dignidad.

Aprendí lo que realmente son y el sacrificio que hacen las Religiosas de Clausura con el proyecto del grupo de limpieza y colaboración de los conventos, haciéndome consciente de las necesidades que tienen y que a través de Asociación Petricor se intentan hacer más llevaderas.

Te impresiona cuando te llaman religiosas o superioras diciendo que ofrecen su oración y la Eucaristía por tu marido, cuando este se debate entre la vida y la muerte, o tus hijos se encuentran en plenos exámenes, o simplemente se han acordado de ti y tu familia.

El Señor se hace presente por medio de mi comunidad, mi grupo de matrimonios, cuando te organizan la canastilla de tu última hija con todo el amor del mundo, cuando salen de una guardia en el hospital y acuden a tu lado cuando el miedo y la incertidumbre te embargan.

Mi esposo, José Manuel, pertenece al Movimiento de Cursillos participando en la escuela, por eso en mi caso me quedo en la retaguardia que supone tener tres hijos de 15, 13 y dos años. Pero para mí no es una renuncia, es un servicio a mi familia, al Movimiento de Cursillos y, por tanto, al Señor.

Mi vida de Fe puedo decir que es plena y a pesar de los problemas que todos podemos tener, los quebraderos….

Si puedo decir que CONFIO en el SEÑOR, que siempre me ha dado respuesta y es quien me sostiene.

Cristina Moreno Garcia – Cursillo 883

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Comentarios

  • Susana Martín Polo
    09/10/2023

    Muchas gracias Cristina, su mensaje es muy bonito y su testimonio de vida ejemplificante. ¡Enhorabuena!

  • Celia Fenoy Pizarro
    09/10/2023

    Conocer esta familia de cerca es un lujo, que un bonito es conocer a nuestra gente. Tuve la suerte de compartir con José Manuel y primero en el equipo de prematrimoniales de la parroquia de Santa Marina, formábamos un equipo, Cristina la mayoría de las veces desde lo cotidiano del hogar con los niños, eran pequeños. Después el cursillo 1135 y fue precioso desde el precursillo. Doy gracias a Dios por esta familia y le pido a La Virgen del Pilar y a su hijo Jesucristo que nos dé vocaciones de matrimonio comprometidos en su iglesia, sacerdote y religiosos que hagamos posible una vida con valores. Gracias Cristina por compartir tu testimonio. Un abrazo.

  • Hacer extraordinario lo del día a día. Gracias

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