«Visita a los Monumentos: Adoración Jesús sacramentado»

¡CELEBRA Y VIVE CONMIGO!: ORA, ACOMPÁÑAME

Sólo quien vive, celebra y quien celebra, guarda en su corazón la alegría y la plenitud que se le ha entregado.

La costumbre de visitar las siete iglesias en la noche del jueves santo y parte de la mañana del viernes, es una expresión de Amor y Agradecimiento a Jesús Sacramentado por haberse entregado para redimirnos del pecado.

¡Oh Jesús! déjame acompañarte en esta tarde. Quiero aprender y seguir tus pasos para caminar hacia el principio de la verdadera vida. Instante donde podré verte y tocarte si esa fuese tu voluntad.

¡Oh Jesús! Junto a mi “Ser Iglesia” y acompañada de los sacerdotes que Tú mismo nos legaste esa noche, deseo aprender a dirigirme al Padre desde la plena confianza de que Él y nada más, podrá guiar mis pasos y librarme de todo mal.

¡Oh Padre! Envía tu Espíritu para que infunda en nosotros la fuerza de sus dones que tuvieron María y los apóstoles para continuar tu misión hasta nuestros días. Que otros recojan los frutos que hayamos sembrado en tu nombre.

¡Oh Jesús! Permite acompañarte en la desesperación de Getsemaní, orando junto a mis hermanos para poder coger nuestra cruces por el camino de la Vida que lleva hacia Ti

Jesús esa tarde, tras prepararse en la intimidad con el Padre, no sólo se ofreció como cordero del sacrificio, sino que se quedó con nosotros por siempre a través de la Institución del Sacramento de la Eucaristía.

Nos regaló el Acompañamiento por siempre, convirtiéndose en Alimento y Aliento, para impulsarnos a seguir sus pasos continuando su misión… ANUNCIAR AL MUNDO QUE ÉL SEÑOR HA RESUCITADO Y SE HA QUEDADO POR SIEMPRE CON NOSOTROS HASTA EL FINAL DE LOS TIEMPOS… Porque, no sólo nos regala su presencia en espíritu, sino que es  Él mismo, vivo, real y verdadero; Con su cuerpo, con su sangre, con su alma y con su Divinidad.

¡Oh Dios! Postrado ante el Sagrario doy Gracias por tu presencia real hoy en medio de nosotros.

Monumentos en los Grupos de poscursillos de Córdoba

¡Oh Jesús! Agradezco tus últimas enseñanzas donde nos mostraste el modelo de discípulo que necesitabas para llevar a cabo tu misión.

Un discípulo ofrecido al servicio, entregado para la Gloria de Dios y dispuesto a subir al monte calvario portando la cruz de los hermanos para que lleguen al Padre.

¡Oh Jesús! Te doy gracias delante del Santo Monumento por mi grupo de poscursillo, «Los farolillos». Porque es Comunidad de discípulos que te seguimos para la gloria de Dios.

Donde el acompañamiento que tú buscaste lo tenemos por tu Gracia y la corrección fraterna llega de corazón a corazón siendo aceptada con humildad.

Que tropezamos y te negamos como Pedro, pero que nos ilusionamos con el ímpetu de María y las mujeres, gritando fuertemente que estás Aquí, con nosotros y que sólo esperamos que la Alegría y la Esperanza de la Pascua, sea la que llene nuestra vida siempre de Colores.

Con el corazón vivificado por tu entrega hasta el extremo y la confianza de Pentecostés que llegará tras el Grito de María, tu madre y Madre de la Iglesia… nos sentimos ELEGIDOS y esperamos que sólo tú nos capacites para continuar acogiendo a todo el que tras el encuentro en un cursillo  necesite el acompañamiento de una comunidad en Cristo, iglesia en su pequeña expresión como son los grupos de poscursillos donde aprendemos a caminar como tú por el monte Calvario pidiendo al Señor esta noche… Líbranos del pecado y envía tus siete dones para que podamos caminar sin perder el rumbo por el camino que nos lleva al principio de la VIDA ETERNA.

Fátima Díaz Rubio – Cursillo Nº 1.075

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