Undécima Rosa

Orden de las Hermanas Clarisas Capuchinas (O.S.C.CAP) 

A pesar de llamarse Monasterio de San Rafael es conocido popularmente por convento de las Capuchinas. Se les conoce como Clarisas Capuchinas, orden reformada por María Lorenza, noble catalana que, afincada en Nápoles y convertida al Señor a sus 47 años.

En 1535, el papa Pablo III aprueba la Orden y en 1555 Pablo IV autoriza a que se viva bajo la Regla de Santa Clara.

La característica principal de la nueva Orden de las capuchinas será «la estrictísima observancia de la regla de santa Clara»: máxima pobreza, austeridad, estricta clausura, sencillez fraterna e intensa vida de oración.

Para lograrlo, sor María Lorenza adoptó las Constituciones de santa Coleta, completándolas y sustituyéndolas en parte con algunos puntos de las Constituciones de los capuchinos. La veneración general de que fueron objeto desde un principio fue la causa de que la nueva congregación se extendiera enseguida con nuevas fundaciones en Italia (Perusa, Gubbio, Roma, Milán…) y en el mundo.

El primer monasterio en España fue erigido en 1588 en Granada y en Córdoba.

El Convento de Santa Rafael en Córdoba

En él viven sus votos 16 monjas clarisas capuchinas.

Muy cerca de la Plaza de las Tendillas, en el ensanche de la Calle Alfonso XIII se encuentra la Plaza de Capuchinas, allí está ubicado El convento de San Rafael, también tiene entrada por la calle Torres Cabrera.

El sonido del timbre retumba desde cualquier parte del convento, aunque no molesta, está ahí, como parte del decorado que encaja simétrico con el canto de los pájaros, el suave movimiento de las plantas, las columnas del patio y el acento mexicano de las educadas monjas que ofrecen limonada y magdalenas

Subsistencia

Para subsistir elaboran dulces: magdalenas, bizcochos. Disponen de las pensiones de las hermanas mayores para pagar los recibos de luz, agua, teléfono y demás gastos para su mantenimiento diario.

Abrirán sus puertas a la visita turística con la finalidad de generar una fuente de ingresos para la comunidad de monjas clarisas capuchinas, preciosa casa solariega de los marqueses de Sessa, del siglo XV

Desde el año pasado, las madres «Capuchinas» pidieron a los feligreses cordobeses el apoyo económico para la sustitución de la cubierta y la restauración de algunas zonas de la iglesia y de la sacristía que se encuentran «muy deterioradas». Disponen de Bizum para recibir aportaciones por ser más cómodo que las transferencias.

El olor a bizcocho al entrar en el horno recuerda a otros tiempos. Cuentan con dos puntos de cocinado: uno el de las formas para la eucaristía, que con la llegada de la pandemia y suprimirse las Eucaristías estos ingresos se vieron suprimidos y otro el de las magdalenas, roscos y bizcochos de limón con almendras picadas para consumo de las propias hermanas.

Mientras, Narcisa, una de las jóvenes hermanas, se prepara para recibir encargos de bordado en oro, una técnica que ha aprendido de forma brillante de las mejores bordadoras, asegurando que la técnica debe volver al convento que es de donde surgió y que podría aliviar aún más a esta comunidad religiosa del centro de Córdoba.

Anécdotas

En una ocasión les regalaron unas gallinas ponedoras, que comenzaron a dar unos huevos pequeños, ahora casi son una docena al día necesarios para la elaboración de dulces tanto para la venta como para su consumo.

En plena pandemia pasaban por una situación límite por no contar con fondos, ese mes, para hacer frente al pago de las cuotas de la Seguridad Social, nos cuenta una de las hermanas, que todas se fueron a rezar para que hubiera huevos y así poder hacer magdalenas para venderlas. A las dos horas, sin que nadie supiera que faltaban los ingredientes esenciales para poder amasarlas y cuando no quedaba ni un solo huevo, en pleno confinamiento, un particular se presentó con una furgoneta cargada de docenas de huevos y harina.

Hay que agradecer una vez más a la Asociación Petricor por hacer de intermediarios entre el banco de alimentos, del que reciben los Fondos Europeos, y los conventos, prestándoles su ayuda con toda la burocracia que es necesaria para poder recibir dichos fondos.

Como en años anteriores se han distribuido NUESTROS CURSILLOS POR CONVENTOS y el Monasterios de esta Orden han sido.

Convento de San Rafael, han estado vinculados los cursillos, n.º 1.126, n.º 1.140 y este curso rezará por el nº 1.151 que Coordinará Javier Martínez y continuarán de “CONVENTEROS DE COLORES” Matilde Moreno y Mª Carmen Roldan

Recemos esta semana por esta FLOR DE LA IGLESIA.

Comparte tus opiniones

Sin comentarios

Dejar un comentario: