Dios no da puntada sin hilo.

Nací en el seno de una familia cristiana, desde pequeña he vivido con la fe. Pero aún así me faltaba conocerlo personalmente, y así fue “Dios no da puntada sin hilo” (frase que tantas veces me repetía mi mariposa) y sí, ese encuentro cara a cara con ÉL fue en cursillos, benditos días aquellos, que el Señor me regalaba.

Mi vida espiritual y sobre todo de ORACIÓN dio un giro de 180º, descubrí la importancia y necesidad de ORAR.

Después del cuarto día y aún teniéndolo a ÉL, vinieron noches oscuras, desiertos…donde se pone a prueba nuestra Fe y ahí es donde realmente (a pesar del dolor) te das cuenta que solo no se puede, que necesitamos de esa Fe viva, vivirla en comunidad y sobre todo de ORACIÓN, también de una buena dirección espiritual, bien muy preciado, porque no siempre se encuentra…

Yo animo a todos a ser valientes y a no tirar la toalla, serán muchas piedras las que encontremos en el camino, pero aún así, seguir amándolo y CONFIANDO siempre, porque ÉL “no da puntada sin hilo”.

 

CARMEN RENDO JURADO (28 AÑOS).
Cursillo 1056

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