Ha sido ÉL. Siempre es ÉL.

Cuando hace unos días me propusieron dar mi testimonio, lo primero que pensé fue: ¿yo?, ¿ahora? ¿Por qué justo ahora? Tras unos minutos, sonreí. Ha sido ÉL. Siempre es ÉL.

Bueno, antes de nada, me presento. Mi nombre es Mari Carmen, tengo 25 años y soy traductora y futura docente. Hice el cursillo con 18 años, en primero de carrera y puedo decir que me cambió la vida.

¿Os acordáis de la historia de la mariposa? Cuando supe de esta historia y conocí más a Dios me di cuenta de que yo no lo busco a ÉL, siempre es ÉL quien nos busca a nosotros. Para aquellos que no se acuerden, las mariposas son los instrumentos de Dios para acercarnos a ÉL. Y ¡benditas mariposas! Gracias a ellas he superado muchos baches, me han sacado una sonrisa en los días más difíciles, me han devuelto la esperanza y la ilusión, han estado para alegrarse de los triunfos, pero también para darme la mano en cada caída. Todas esas mariposas eran Dios (muchas de ellas seguramente todavía no lo sepan). Pero estas mariposas sobre todo me han acercado a ÉL en momentos que quizás mi relación con Dios estaba fría. De repente aparecían con una canción, con misas online en pleno confinamiento, con un nuevo grupo que se estaba formando, con horas santas. Cursillos me enseñó a descubrir a Dios en mi familia, en mis amigos. Me enseñó a vivir la fe en comunidad y, aunque he estado viviendo en diferentes ciudades y ha sido complicado, estas mariposas siempre han estado ahí para recordarme que no estoy sola, que ellos y ÉL siempre estarán a mi lado.

Pero, sin lugar a dudas, mi momento favorito del cursillo y donde tuve mi primer encuentro de verdad con Dios fue en el sagrario. Sentí su abrazo. Todavía cuando lo recuerdo me emociono. Desde aquel momento siempre que puedo intento ir a visitarle, hablar con Él. Disfrutar de su silencio, de su paz. Creo que la adoración al Santísimo y los ratitos en el sagrario son los que hacen que siga creciendo espiritualmente. Es muy difícil explicar con palabras lo que se siente, el amor que se siente. Hay que vivirlo y estar junto a Él. Encontrarme con Dios me cambió la vida por completo y aunque vaya y venga y por el camino me entretenga, sé que Él siempre está ahí, pasando por mi lado, a todas horas y esperándome para que lo busque y lo vuelva a encontrar como lo encontré en la Casa de San Pablo con los brazos abiertos y diciéndome: “Te estaba esperando”.

 

Maricarmen.

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Comentarios

  • Felicia López de Lerma Pérez de Gracia
    03/03/2021

    Acepto las pruebas difíciles de la vida, sabiendo que Él está a mi lado , siempre.¡
    Gracias Padre por tenerme como tu hija.

  • Luisa
    02/03/2021

    Hermoso testimonio Mari Carmen.Ese encuentro tan personal con el Señor fue tbm en mi vida un antes y un despues.Soy Luisa de Posadas-Misiones e hice mi Cursillo hace ya muchos años..DE COLORES..

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