Mi cuarto día me ayuda a vivir cada jornada intentando ver en cada persona al mismo Cristo.

¡Menudo cuarto día!

Mi cuarto día, que ya dura más de 5 años, está siendo otro tiempo de gracia que el Señor me regala.

Después del gran encuentro en abril de 1995 en el que fui consciente de la presencia y el amor de Dios en mi vida, el Señor ha seguido buscándome. Me había quedado tan encantada después de mi Cursillo que al año hice uno de renovación y al año siguiente otro.

De ellos surgió la llamada a participar en una Cocina de otro cursillo de renovación, una «cocina pequeña» y de allí, fruto de la oración de mis compañeros, me decidí a formar el grupo de poscursillo que ahora tenemos en Peñarroya Pueblonuevo. El reunirnos cada semana nos mantiene activos y en comunión con el movimiento.

Al mismo tiempo las Ultreyas, una en mi pueblo, otra en Cabra, otra virtual… me impulsan a seguir adelante.

También el Señor me hizo el gran regalo de permitirme conocer su tierra, el lugar donde nació, vivió, murió y resucitó (y todo ésto por mí), la Peregrinación a Tierra Santa en agosto del 2019.

Y desde allí una nueva llamada, ahora a participar en otra Cocina y esta vez de las grandes. Otro regalo que el Señor me hacía para mi cumpleaños.

Mi cocina hubiera sido el 23 de abril del año pasado pero llego el Covid.

Tengo que reconocer que yo he aprovechado la parte positiva de la pandemia, más tiempo para estar con el Señor, más tiempo para compartir con mis hijos y mi marido, Cuaresma, Pascua, Adviento, Navidad vividos más íntimamente, con más recogimiento. La situación también ha ayudado a cambiar mi escala de valores, ahora adquiere más importancia lo que antes no valoraba y pierde valor lo que creía importante.

Y no sé qué huella deja el servir y participar en una Cocina de un Cursillo «grande» porque no he llegado a realizarla pero esta Cocina, primero de la generosidad y ahora de la confianza, ha marcado mi vida, yo creo que para siempre.

El despertar cada día con mi primer pensamiento puesto en el Señor, en mis compañeros del equipo de Cocina y en mi grupo de colores, la oración cada mañana durante este cuarto día me ayuda a vivir cada jornada intentando ver en cada persona al mismo Cristo y pretendiendo que ellas también le puedan ver en mí.

La constante formación en cursillos, ultreyas, reuniones…, la acción, preparando cada semana las reuniones de poscursillo y las catequesis que comparto con un grupo de chavales en la parroquia a los que pretendo contagiar la alegría de conocer y estar con Jesús, me mantienen agradecida, feliz y cada día más confiada en mi Señor. Verdaderamente yo vivo mi cuarto día …de colores.

 

M Nieves.

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Comentarios

  • Clara Hernández luna
    22/01/2021

    Gracias de todo corazón por todo lo que les trasmites y enseñas a nuestros hijos, por tu constancia, trabajo y paciencia para llevar cada semana a este grupo que no siempre es tranquilo…
    Decirte que teniéndote a ti de guía es más fácil seguir al señor.
    Gracias y mil gracias!!!

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