La vivencia de la acción en el entorno familiar

el trípode: ACCIÓN 4D n107, noviembre 2024.

Recuerdo tras mi cursillo, que la acción es la “pata” a la que más importancia le di. Sería engañarme si dijera que antes del cursillo no me gustaba ayudar a otros, porque siempre me ha gustado echar una mano en lo que pudiera, pero sí que me abrió los ojos y me espabiló en una época en la que andaba pensando más en las noches de Sevilla que en otra cosa, ya que estaba allí estudiando.

¡Como tenía que moverme! y ¡qué de cosas tenía que hacer para que se notara esa ilusión que tenía! Me puse en contacto con en el MCC de Sevilla, y allí empecé a colaborar ofreciéndome en lo que podía, acompañaba a personas que estaban solas, fui catequista… Decía que Sí a todo o casi todo lo que me proponían, porque necesitaba transmitir a los demás aquello tan grande que yo había recibido, que no era otra cosa, que saber de verdad que Dios me amaba y que siempre me iba a amar.

Esa fue mi primera idea sobre la acción, pero con el tiempo me he dado cuenta que esa era una acción fácil, puesto que la hacía de vez en cuando y a veces solo cuando me apetecía. Mi verdadera acción no estaba ahí. Estaba en casa, en contestar con buen humor a mi madre cuando me repetía cinco veces las cosas, en ofrecerme a limpiar, en ir a comprar…

Con mis padres todo esto me cuesta mucho porque tengo la certeza que ellos van a estar detrás y si no lo hago yo ellos lo harán.

Mi vida como es normal ha ido cambiando y en estos más de diez años he pasado de ser un estudiante, a trabajar, a pertenecer al MCC de Córdoba, a ser marido y a ser padre.

Las responsabilidades me han cambiado, con mi mujer estudiando oposiciones, mi acción diaria es el cuidado de mi chiquitín. Dar todo para su felicidad es mi objetivo. Es una acción que requiere esfuerzo pero a la vez es muy gratificante porque mi hijo me alegra todos los días y disfruto muchísimo con él. Luego están los ratos con mi mujer que ahora mismo nos vemos para las comidas y poco más. Con ella mi acción está en escucharla y hacerle ver el esfuerzo que hace para que tengamos un futuro mejor en casa. Algo nada fácil porque soy de escuchar poco y despistarme con una mosca.

Me gustaría poder hacer más pero también he aprendido a que eso no debe de quitarme la paz y que la acción es hacer con amor todas las cosas del día a día.

¡De colores!

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