«GRACIAS PADRE»

Hice mi Cursillo en el año 1981 cuando aún era muy jovencita, solo tenía 20 años y desde entonces he tratado de seguir al Señor. Ahora estoy casada, tengo tres hijas, tres nietos y uno en camino.

El Cursillo, para mí, supuso un encuentro personal con el Señor que me amaba, me cogía de su mano, me invitaba a seguirlo y creó en mí la necesidad de hacer algo por él. Es por eso que, al salir del cursillo, me incorporé a un grupo de mujeres que todos los lunes subían a limpiar la casa de San Pablo y después vivíamos todas en comunión la Eucaristía, que me llenaba del amor del Señor y me ayudaba a vivir mi semana.

En 1989 me propusieron hacer el cursillo de compromiso para formar parte de la Escuela de Responsables. Aunque me consideraba poquita cosa confiaba en que el Señor me ayudaría y me capacitaría para realizar dicha misión.

Desde entonces he formado parte de la Vocalía de Casa, donde mis hermanos me han transmitido su perseverancia, su generosidad en el trabajo y su amor a la Casa.

Hoy por hoy y aunque las circunstancias han cambiado, yo sigo sintiéndome parte de ella y cada día en mis oraciones pido por ella, por todas sus intenciones y por sus necesidades.

En el 2003 se me pide ser Responsable de Cocinas. Cada preparación suponía un tiempo de gracia, donde intensificaba mi oración, mi cercanía al Señor, sintiéndome siempre acompañada y guiada por él en la labor encomendada.

Pertenecer a la Escuela ha sido para mí un privilegio y un compromiso de servir al Señor e intentar transmitirlo cada día con mi vida a los hermanos. Me ha ayudado a formarme poco a poco como persona y cristiana, a crecer en mi vida de oración, a conocer y amar cada día un poco más al Señor y entender lo que necesitaba de mí; a crear lazos de unión y comunión con mis hermanos y celebrar juntos todos los martes la Eucaristía.

En el 2020 dejé la Escuela porque el Señor me encomendó otra labor, que ha sido ocuparme de mi Iglesia doméstica, en concreto, de cuidar a mi marido enfermo. Al principio fue un poco duro, pero el Señor ha ido fortaleciéndome y dándome la paciencia que necesito para seguir adelante.

Hoy en día, me siento afortunada por la familia que tengo, por contar con el Señor en mi vida, por su amor y por estar siempre pendiente de mí. “Gracias Padre”

Paqui Mohedano – Cursillo nº 527

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