Cursillo 1108: La cocina de la alegría.

El señor ha estado enorme conmigo y estoy alegre esta es una de las muchas maneras que podría usar para dar testimonio de la cocina del cursillo 1108, ha sido la cocina de la alegría, la cocina del amor, la cocina de la fraternidad, la cocina de la humildad.
Cuando voy a una cocina siempre intento ser los brazos del crucifijo que está en el salón de actos de nuestra querida casa de San Pablo, a veces lo consigo y otras veces no tanto pero en esta cocina lo he sentido con creces ser esos brazos, cuando se ciegamente que allí estoy porque el señor me ha elegido para esa misión tengo que responderle con la misma generosidad abriéndole el corazón de par en par para que el Espíritu Santo entre como un torbellino y me modele como el señor quiere, vivo esa gracia enorme, aunque no me veo capacitado para la misión del señor, aunque  me sirve de consuelo unas palabras de Benedicto XVI “me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes” esto me ha enseñado en la cocina que abandonándose en el Señor se consigue lo que sea.
Que en mi cuarto día de la cocina le permita al Señor que siga ardiendo mi corazón y me deje moldear por el Espíritu Santo para lo que él me pida. DE COLORES

 

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