La voz de la presidenta 4D n101, mayo 2021.
En el mismo libro que evocó mi reseña anterior, “La sombra del Padre”, “descubrí” con alegría que Lázaro y Jesús eran amigos desde niños; en la historia novelada se cuenta que en la huida a Egipto, la sagrada familia se tiene que esconder en una casa para no ser encontrados por los soldados de Herodes; allí encuentran a un niño recién nacido que no deja de llorar, la Virgen lo mira y cesa su llanto; varios años después, en su vuelta de Egipto a Nazaret, se vuelven a alojar en la misma casa en Betania y descubren que el niño llorón era Lázaro, el mayor de tres hermanos (de Marta y María), y que la mirada siendo bebé de la Virgen lo curó de la lepra; comenzaría aquí una amistad que acompañará toda la vida de Jesús.
¡Qué importantes l@s amig@s en nuestra vida! ¡Y qué importante cuidarl@s! Realmente l@s amig@s son
uno de los dones más preciados y a la vez, a veces, menos cuidados…
Nos animo a hacer memoria del don de la amistad en nuestra vida, de todos aquell@s amig@s que
acompañaron nuestros primeros años, que vivieron nuestra adolescencia y juventud, momento en el que
son vitales… pero, sobre todo, recorrer esas caras de amig@s que son el hoy de nuestra vida, es@s de los
que a diario tenemos algún Whatsapp y también aquell@s de l@s que tenemos menos noticias y a l@s
que deberíamos cuidar más…
No nos regaló el Señor a nuestr@s amig@s solo para tener compañía en el camino, sino para que, haciendo
camino juntos, lleguemos a destino cierto, porque ese acompañamiento de amig@s realmente sea camino de
santidad.
