El currículum del novato: Helena Mª Luque Jiménez.

En la actualidad trabajo con personas mayores, como Psicóloga en rehabilitación y cognición y amplio mi formación, estudiando un máster en cuidados paliativos y neuropsicología.

Hice mi cursillo cuando estaba en 4º curso de carrera, junto a varios amigos de mi Hermandad; en aquella época, no había oído hablar nada de cursillos y lo que me impulsó a hacerlo, fue la amistad y la fe compartida con los amigos que subí. No sé cómo, pero la experiencia de recibir en el cursillo “lo fundamental cristiano”, llegó a mi corazón de manera muy intensa, en el momento más oportuno.

Recuerdo que al ir escuchando las meditaciones y charlas, intentaba buscar el por qué de lo que todos, estábamos viviendo de manera tan similar y caía en la cuenta de que todo ser humano necesita de su dimensión trascendente, la que nos empuja a buscar algo más, el encuentro personal con Dios amor y misericordia, un Dios, que da respuestas y sentido a nuestras vidas; hoy se está perdiendo esta dimensión transcendente y tenemos que hacer lo posible por recuperarla, porque existe mucha hambre de Dios.

Pienso que la experiencia del cursillo me está ayudando a conocerme mejor, a saber, qué tengo que aportar y qué tengo que dejar de hacer, a aprender a abandonarme en el Señor, a ser aún más consciente de mis debilidades y a valorar la vida de Gracia que Jesús me regala cada día, para vivir en amor y en verdad, haciendo una vida de fe en Comunidad, acogiendo los valores evangélicos. Aunque la Iglesia siempre ha estado presente en mi vida, después de hacer el cursillo me involucré de forma más activa a mi parroquia de San Andrés, en la Caridad de la Hermandad y como Catequista.

Las sesiones de la preescuela las recuerdo como momentos en los que el Señor se sirvió de personas y acontecimientos para que pudiese discernir, en libertad y sin miedos, nuevos compromisos; les decía a mis amigos, “me voy a cursillos a ver qué me cuenta hoy el Señor”; también recuerdo que me enseñaron a ver a Dios en lo cotidiano, llevando a la práctica una frase, un tema o una enseñanza de la sesión de ese lunes.

Entrar en la Escuela de cursillos fue encontrar mi lugar en la Iglesia; conocer el MCC me ha permitido identificarme con el primer anuncio y caer en la cuenta de la necesidad de llevar a Cristo a quién no lo conoce; ahora sé que es posible hacerlo y que Dios se vale de todos y de todo para lograrlo, con herramientas como la amistad, el amor y el servicio.

Agradezco de corazón la presencia de Dios en mi vida, en mi familia, amigos y en las personas que conozco; mi encuentro personal con Jesús me impulsa a hacerlo presente en todos los acontecimientos de mi vida porque Él me ha capacitado para sentir su amor incondicional y su fidelidad para que viva alegre y confiada compartiendo la fe y la amistad con los más cercanos.

Helena Mª Luque Jiménez

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