El Baúl «De Colores»- Reedición de la entrevista a «Alfonso Rodríguez»

Publicada en la Revista del «Cuarto Día» nº 63 (Dic 2011)

  • ¿Cuándo hiciste el Cursillo y qué cambios trajo a tu vida?

Fue en el curso 70-71, Cursillo 404. Subimos  44 hombres. Lo coordinó el “Rector” Juan de Dios Jimena, siendo el Director Espiritual D. Manuel Hinojosa.

Tan grande fue que aún me acuerdo de todos los componentes del equipo y muchos de los que hicimos el cursillo con nombre y apellidos y cómo vivimos aquellos días maravillosos.

Yo era, soy y seré un hombre creyente. En un momento muy difícil de mi vida (debido a una grave enfermedad) Dios me llamó a que pasara con Él tres días juntos, más cercano y menos distraído. Hasta las seis de la tarde yo no quería subir (era un problema para mí, no podía comer y me daba vergüenza), pero había una realidad más, ya que con 33 años, me “moría” y estaba “peleado” con Dios, porque no entendía nada de lo que pasaba.

Salí y en mi clausura dije: “Algo me llevo, pero no sé lo que es”. Sobre todo es porque llegué muy inseguro, nervioso, con ganas de meter la pata (de hecho lo intenté a viva voz en la sala de rollos) pero sí es verdad, que salí con una paz tremenda y sobre todo con mucha Esperanza.

  • ¿Qué ha supuesto para ti pertenecer a la Escuela de Cursillos de Cristiandad?

Yo, quería averiguar qué era lo que me había traído de San Pablo, a qué se debía la Paz y Esperanza que tenía. Seguí en Cursillos, enrolado en Reuniones de Grupo y a diario en la cercanía de la oración y la Eucaristía.

Yo no he buscado nunca tareas apostólicas, siempre me han sido dadas, por supuesto que yo aceptaba a Dios por medios diversos que me iba llevando y yo dejándome querer.

Mi gran amigo/maestro Paco Martínez, me llamó un día y me invitó a que me integrara en la Escuela. Me sentí feliz, con miedo de que me aceptaran “por mis dificultades”, por no servir para muchas cosas, pero fue todo diferente. Tengo amigos que nunca llegué a soñar. Fui muy feliz, los años mejores de mi vida.

Trabajé con ilusión por mi Escuela, en varias vocalías, siempre integrado en algo, siempre dando todo lo que tenía: “Reuniones de grupo, visita a los presos los Domingos, Ultreyas, etc”

Me fui formando en Comunión con los hermanos, en Formación, en criterios. Mi mujer hizo el Cursillo y ambos trabajamos con todas nuestras fuerzas por él. Hoy, ya mayores, sólo podemos rezar todos los días por el M.C.C.

  •  A lo largo de estos años, has trabajado en Hogar Renacer, ¿Qué ha significado ésta experiencia para ti?

Yo desde siempre y sobre todo desde mi Cursillo, he sentido predilección por los más débiles, ya que me daba cuenta que los “pobres” tienen la sensación de que su vida no les interesa a nadie. Acepté como siempre la invitación que me hicieron dos hermanos de Escuela: Pedro Muñoz y Antonio Navarro, y nada más y menos que me nombraron “presi”, vaya.

Estar al lado de los pobres más pobres,  hace que te entregues. Ellos no tienen nada que darte.

Pero aquí se hace realidad lo que dijo Jesús “Recibirás el 100 por uno…” Recibes un amor desinteresado, duradero, fiel,… por sólo un vaso de agua.

  •  ¿Podías contarnos cómo surgió la necesidad de crear Hogar Renacer?

Mi conocimiento data de un Cursillo que miembros de la Escuela fueron a dar en Cádiz. En dicho Cursillo, en el que iba como miembro del equipo Pedro Muñoz, asistieron cursillistas que eran “Alcohólicos” y “drogo-dependientes”.

Hicieron el cursillo como pudieron, como os podéis imaginar, pero surgió un compromiso con ellos para intentar sacarlos del infierno que estaban viviendo. De ahí surge la idea de crear un sitio-lugar-albergue para tratar de devolver a la vida a aquellos que estaban fuera, por sus dependencias. Así surge la necesidad y tras largas vicisitudes y con la lógica falta de  conocimiento técnico sobre alcohol y drogas, se crea Acali que después se desgaja en Arco Iris en el tratamiento de drogas y en Renacer en el tratamiento de Alcohol.

Muchas peripecias, muchos desengaños, muchos dimes y diretes pero más las ganas de seguir adelante para ayudar a “los más pobres de los pobres”.

  •  ¿De qué manera está vinculado el M.C.C. con Hogar Renacer?

Hasta hace unos años, Cursillos como movimiento no tenía vinculación alguna. Sí a nivel individual de miembros de Escuela que hacían aportaciones económicas y prestando su ayuda como podían, en la cocina, en la lavandería, siendo todos voluntarios.

Al crecer el número de enfermos, aumenta también la necesidad de mayor presencia técnica y administrativa, por lo que hubo que legalizar a los voluntarios y ello hizo que muchos de ellos se alejaran por tener cubiertos los espacios con la plantilla.

Como Asociación Hogar Renacer, sus dirigentes se sienten y sintieron Iglesia, sabíamos que todas las obras que estábamos llevando a cabo, como asociación civil, teníamos que retornarla a la Iglesia y como tal lo hicimos.

Durante el Obispado de Monseñor Martínez, se sentaron las bases para la transición de asociación civil a obra de Iglesia hasta que se constituye la “Fundación Pía Hogar Renacer”  y así con más razón orientar al M.C.C. que asumiera a Renacer como obra apostólica ya que todos los hombres y mujeres que trabajamos en sus principios estábamos motivados, como acción, por nuestra pertenencia a la Escuela de Cursillos de Córdoba

  • En la actualidad sigue habiendo personas de nuestra Escuela que colaboran.

Si, pero no con la presencia que se desearía.

  • ¿Cómo te gustaría que el M.C.C. se viera involucrado en estos momentos en Renacer?

Cuando Monseñor Asenjo vino a Córdoba como Obispo, visitó Renacer y quedó tan impresionado de la Obra que a renglón seguido visitó esa noche la Escuela y se dirigió a la misma exhortándoles que debería asumir que el Hogar Renacer fuese la obra apostólica surgida del M.C.C. a la que prestarían su apoyo y desarrollo totalmente, como nacida de su seno y como proyección hacia los más pobres. Me hubiese gustado que se tornase en realidad.

  • Seguro que en tu etapa en el Hogar Renacer, invitarías al cursillo a muchas personas. ¿podrías contarnos alguna anécdota de estos años?

Invitamos a muchas personas (sólo aquellas que nos autorizaban los médicos). No sólo ellos sino que también vinieron familiares y hasta religiosos. Llegamos a tener en el Hogar hasta una reunión de grupo.

Era muy gratificante ver cómo descubrían a Dios, a gente que los querían  y eso era demasiado para ellos. Anécdotas te podría contar muchas, pero fue realmente hermoso ver a un hombre y a una mujer “enfermos alcohólicos” que tras el paso cada uno por un cursillo se enamoran y forman una vida en común como matrimonio feliz.

  • Unas palabras que resuman tu experiencia de tantos años tanto en el MCC como en Renacer.

¿Cómo puedo yo resumir en unas palabras mi vida de 77 años?

En mi vida, Cursillos es una prolongación de Renacer y Renacer es una prolongación de Cursillos. Mi vida en cursillos era ir descubriendo lo que me traje de San Pablo, que no sabía que era, en el día a día.

Nunca busqué nada, pero siempre alguien me buscaba para ir a la Cruz Blanca, a hacer camas, a afeitarlos, a dar de comer… en Jesús Abandonado.

Por alguien me encontré también un domingo en una Eucaristía en la Prisión y comencé la visita a los presos, estando varios años haciendo con los presos, vía crucis, exposiciones al Santísimo…llevándolos a procesiones, al fútbol, de perol, etc.

Dios me iba moviendo de un lado para otro y un día por mediación de otros me ví en Renacer, donde he estado 25 años. Todo esto con sus luces y sombras, con sus lágrimas y con sonrisas, pero muy feliz, todos los mejores años de mi vida, de verdad.

Como veis el Señor siempre me acercó a los más pobres, pero he recibido mucho más de lo que dí. Los pobres no tienen nada, pero les sobra amor. Seguid dándolo todo, haced fuerte vuestra Escuela, amarla de verdad.

Que grande cuando te ven por la calle, te paran y te dicen “Usted me dio mi cursillo hace 25 o 30 años y soy muy feliz”. Creo que he sido en parte transmisor de felicidad y de paz. Mi mujer, mis hijos y mis nietos ya están pasando por Cursillos. La mayor de mis nietas hizo Cursillos y ya trabaja en Renacer, así puedo decir que «puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque he visto tu luz y tu salvación».

Actualmente a mis 89 años no pasa un solo día que no me acuerde de Cursillos y de Renacer, han sido y son motores que han alimentado mi vida. En uno porque consiguió acercarme más a Dios y el otro porque consiguió acercarme a mis hermanos más pobres. Cuando vivía mi mujer diariamente rezábamos juntos tanto por el Movimiento de Cursillos como por el Hogar Renacer, ahora me queda seguir rezando a mí porque ella seguro que intercede desde arriba para el bien de estas dos grandes Obras del Amor de Dios que han hecho maravillas en mí, en mi vida y en mi Familia.

Me sigo emocionando cuando me saludan las personas que han hecho Cursillos conmigo por la calle a pesar de ser tan mayor, aún se acuerdan de mí y el cariño que me tienen, sigo rezando por tantos amigos que compartieron conmigo vida en esos años, lloro las ausencias de tantos de ellos que ya se han marchado con el Padre y me alegro cuando recibo vuestras llamadas o preguntáis por mí a través de mi Familia.

EL Cursillo cambió mi vida sin duda y abrió una puerta de entrega a los demás, no hay día que no bendiga a Dios porque hizo maravillas en mí.

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