Allí sí que le conocí

   De joven, con poca experiencia y no mucha formación, siempre me sentí atraída por conocer a Jesús y a su madre María. Lo recibí en mi Primera Comunión, con tanto respeto y amor, que creo que estaba asustada.

   Me casé muy joven, con 18 años, enamorada y feliz. Al año de casada tuve mi primer hijo y después llegaron tres más. Aunque perdí a uno de ellos, formamos una familia. El menor es Rafa, que es disminuido psíquico profundo. Fue un regalo de mi casa, sin hablar, cuantas cosas bonitas nos ha dado a la familia, sobre todo amor. Os podría contar muchas vivencias, pero no en estas líneas porque debo tantas vivencias… No tendría espacio. Lo mejor de todo es que siempre sentí a María a mi lado, ayudándome.

   Mi esposo hizo primero el Cursillo de Cristiandad y, con todos los problemas de casa, me dijo que tenía que ir a hacerlo y vivirlo. Fui, y ha sido el mejor regalo que el Señor me hizo. Allí sí que le conocí. Fueron unos momentos muy intensos vividos en el Sagrario y con Él; contándole todas mis cosas y sabiendo que me escuchaba. “Cuantas cosas me ha dado a lo largo de mi vida”. Mi cursillo fue el nº434 y vamos a celebrar en Córdoba el nº1000.

   En estos cuarenta años, mi ilusión, ha sido que muchas personas más conocieran a Jesús a través de un Cursillo y, gracias a Él, y a todo un Equipo de Escuela así ha sido. He colaborado en cursillos treinta y cinco años: en equipos de responsables del Cursillo, de cocina, de limpieza…; dando testimonio de que “Cristo vive”, rodeada siempre de personas muy queridas para mí caminar diario.

   En la Escuela hemos sido siempre una gran familia comprometida. Jesús nos decía estar alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Rafi Regalón Román
Cursillo nº 343

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