¿Sabías qué… ? El primer Belén.

La historia del Belén de Navidad.

La historia del nacimiento de Jesús y todos los hechos que lo rodearon, tales como la anunciación a los pastores y la adoración de los Reyes entre otros, son escenas que habitualmente se representan en nuestros belenes. Los datos de los que disponemos solo se encuentran en dos Evangelios Canónicos, los de Mateo y Lucas, o en los Evangelios Apócrifos (no reconocidos por la Iglesia Católica), estos son más explícitos y añaden cierto número de detalles que proporcionan más ternura al nacimiento de Jesús. Estas fuentes sirven de guía a la imaginación y pauta a seguir en las escenas que los cristianos llevamos representando siglos.

En el S.II se adoptaron temas del Nacimiento de Cristo, pudiendo apreciar algunas muestras de estas representaciones en la Catacumba de Priscila, en la que aparece por primera vez la Virgen con el Niño en brazos y a su lado el profeta Isaías apuntando con el dedo hacia una estrella.

Dice la historia que San Francisco, tras su peregrinación a Jerusalén, celebro la Eucaristía de la nochebuena de 1223 en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del Santo. Para ese día preparó una representación viviente de un pesebre con una mula y un buey, considerándose desde entonces esta representación, que da origen al belén que hoy conocemos.

San Buenaventura narró este acontecimiento de San Francisco de Asís:
“TRES AÑOS ANTES DE SU MUERTE, ÉL (FRANCISCO) QUISO CELEBRAR EN GRECCIO EL RECUERDO DEL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS, Y DESEÓ HACERLO CON TODA POSIBLE SOLEMNIDAD, A FIN DE AUMENTAR MAYORMENTE LA DEVOCIÓN DE LOS FIELES. PARA QUE LA COSA NO FUESE ADJUDICADA A MANÍA DE NOVEDAD, PRIMERO PIDIÓ Y OBTUVO EL PERMISO DEL SUMO PONTÍFICE.”

En su narración, cuenta que San Francisco, ayudado por Juan de Grecio, inició los preparativos del Belén 15 días antes del 25 de diciembre, escogiendo un lugar abierto donde colocaron un paño blanco, lo llenaron de heno y llevaron un asno, un buey y otros animales.
Nueve días antes del 25 de diciembre, convocó al pueblo y celebró una misa en presencia de la representación del nacimiento. San Francisco también celebró la Nochebuena, la que escenificó en una cueva cercana al castillo de Greccio, siendo éste acontecimiento su acto más reconocido. La inclusión del buey y del asno en el Belén se debió a una lectura de San Francisco en el libro de Isaías: «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne» (Isaías, 1, 3).

Cuenta una leyenda que, debido al frío, San Francisco eligió a un muñeco para representar al niño Jesús y a la hora del nacimiento de mesías el muñeco comenzó a llorar.

Como referencias más antiguas que tenemos respecto a los primero belenes que se realizaron en el mundo, está el de  Arnolfo di Cambio (Florencia 1289). Este arquitecto de la Catedral de Florencia talló figuras en mármol blanco, parte de las cuales se conservan aún en Santa María la Mayor de Roma.

En España, el Belén es introducido por la orden franciscana en el siglo XV. Del siglo XVI todavía se conserva el Belén de Coral en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid. Todas las figuras están talladas en coral, plata y bronce, desconociéndose su autor o autores.

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