Alicia: El cursillo fue un profundo reencuentro con el Señor.

Cursillos significó para  mi un profundo reencuentro con el Señor, y  un descubrimiento de la gracia del Espíritu Santo en comunidad. Es imposible explicarlo con palabras, se quedan cortas, hay que vivirlo y hay que sentirlo. Fue un sí al Señor, un descubrir a mi Padre que me quiere con locura, que está clavado en la cruz por mí y además me ofrece  su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía. Es iniciar mi camino de santidad en compañía de mis hermanos de fe en la ultreya de San Miguel.

Bangassou la descubrí  alli. Esta comunidad de San Miguel ha sido y es, instrumento de Dios, y asi la tercera pata de mi trípode, «acción» está garantizada.

Bangassou es un tesoro que el Señor me ofrece para poder vivir como Él nos enseña en los Evangelios.
Me siento partícipe de una gran familia, en la que compartimos nuestras vivencias de fe, risas, abrazos, también comidas… y  nos regala un gozo inmenso en el corazón.
Me siento muy afortunada por formar parte de esta gran familia que se encuentra en Córdoba y también en Bangassou.

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