Un matrimonio «de Colores»

     Nuestras vidas se cruzaron hace ya diez años en un Departamento en la Universidad. Desde el día en que decidimos que queríamos pasar la vida juntos, el Señor estaba con nosotros. Le sentíamos, pero no le hacíamos mucho caso. Estábamos lo que se dice: “alejaíllos”.

   Tan sólo tres meses después de casarnos, recibimos el que fuera nuestro mejor regalo de bodas: mandó una pequeña mariposa a que nos acercara a su casa de San Pablo, y allí, haciéndosenos presente cara a cara, nos dijo lo mucho que nos quería. Ese fin de semana nos cambió la vida. Lo sentíamos con toda su fuerza y todo su amor y, desde entonces, le damos gracias a diario por hacernos tan felices, por estar a nuestro lado, en los buenos y malos momentos. Y nosotros, lo único que podemos hacer es devolverle una pequeña parte de lo que nos da, trabajando por Él. Ahora nos da un poco de pena pensar lo muy diferente que hubiéramos vivido nuestra boda, si realmente hubiéramos sentido que el Señor estaba entre nosotros, y no detrás con los invitados. Nuestra oración, la vivencia de la Eucaristía, nuestra formación a través de grupos, y nuestro pequeño trabajo de acción, hacen que estemos mucho más unidos.

   Recién aterrizados al barrio de Cañero, nos pusimos en manos del entonces sacerdote de la parroquia de San Vicente Ferrer, D. Manuel Vida, quien nos encomendó la tarea de organizar y preparar las catequesis prebautismales de la parroquia. Para nosotros, es todo un placer poder acercar a los padres un poquito al Señor para que vivan plenamente algo tan bonito y significativo como es el bautismo de su hijo, y que se sientan instrumentos de Dios en la tarea de ceducar a sus hijos en la fe.

   El mismo sacerdote, nos dijo hace un año, que el Señor le había encomendado que participáramos en la organización de unos Cursillos de Confirmación en el Arciprestazgo de Cañero-Fuensanta. Y sin pensarlo dos veces les dijimos que sí, al Señor y a él. Y así, nos pusimos manos a la obra, formándonos para poder transmitir, a las personas que desean darle el sí definitivo al Señor, lo que es para nosotros esta forma de vivir. Así que, allí nos veis, como buenamente podemos, hablando de la Iglesia y de los Sacramentos.

   Como no todo va a ser Acción, también nos gusta dedicarnos a la Formación y a la Oración, y lo hacemos con nuestra pertenencia al Movimiento Salesiano “Hogares Don Bosco”, donde tenemos la oportunidad, junto a otros matrimonios, de formarnos y rezar para crecer como matrimonio cristiano.

   Sin embargo, de todo lo que hacemos, lo que más nos llena es poder trabajar para el Señor como miembros de la Escuela de Cursillos. El día que nos llamaron para formar parte de esta gran familia, tuvimos muchas dudas. No sabíamos si estaríamos a la altura de lo que el Señor nos estaba pidiendo, pero fue más fuerte el deseo de servirle poniéndonos en sus manos. Si normalmente sentimos al Señor cada día con nosotros en cada cosa que hacemos, esa sensación es más fuerte volviendo a su casa, la casa San Pablo, que fue para nosotros el despertar a una realidad que nos llamaba a voces, y trabajando para Él en un Movimiento que tanto nos ha dado, y al que tanto debemos.

Mercedes López y Fernando Peña
Cursillo nº 935

Comparte tus opiniones

Sin comentarios

Dejar un comentario: