Toda una vida caminando

   Me llamo Pepe, con setenta años “a cuestas” recién cumplidos. Estoy casado, tengo tres hijos y cuatro nietos (mi mujer, dos de mis hijos y sus parejas, son cursillistas). Soy de Córdoba  y universitario. Nací en el seno de una GRAN FAMILIA, muy religiosa (de Eucaristía y Comunión diaria), y que me educaron en un Colegio Religioso (Cultura Española La Salle), en donde, por los años cincuenta, hice mi primer Cursillo “DE VIDA”, destinado a gente joven de catorce y quince años, y que fue dirigido por el insigne y muy querido sacerdote, D. Felipe Tejederas (q.e.p.d.); desde entonces, y  hasta los días 6 al 9 de marzo del año 1996, en los que hice MI CURSILLO, estuve “caminando”, como pude, con claros y oscuros (como el Guadiana).

   En mi testimonio, en la Clausura del Cursillo, dije que se me “acababa de complicar mi vida, pero que bendita complicación” y, al día de hoy, dieciséis años después, lo sigo manteniendo. En mi Cursillo, además de muchas más experiencias, descubrí a un DIOS (el de “arriba”, como yo le llamo), AMIGO ÍNTIMO, que quiere que cuentes con ÉL, para tu día a día, que no quiere aparecer como “CASTIGADOR” (como me dijeron a mí cuando era un niño, y no tan niño), y al que si le haces alguna “faena” (yo todavía le hago bastantes), enseguida TE DA LA MANO, y “pelillos a la mar”, por supuesto, después de tus disculpas y arrepentimiento. Pero, tengo que decir, que a pesar del impacto de mi Cursillo, la “guinda del pastel”, la puso mi primera Cocina, que la hice justo al año siguiente al Cursillo, en la que me reafirmé, QUE DAR ES MUCHO MÁS GRATIFICANTE QUE PEDIR, sobre todo a gente “desconocida”.

   Bueno, pues, hasta ahora voy “tirando”; procuro participar en todas las Eucaristías que puedo, y “hablo mucho con EL DE ARRIBA” y, en fin, a pesar de mis tropezones, sigo caminando gracias a que mantengo un cierto contacto con la querida casa de San Pablo (hasta ahora he participado en 21 cocinas, 3 cursillos de matrimonios y 4 más de renovación). Pertenecemos, mi esposa y yo, a una reunión de matrimonios, (en la que casi todos los componentes somos cursillistas), que nos reunimos cada quince días en el despacho de Antonio Evans.

   Mi acción, en los ambientes en los que me muevo, la enfoco con mi testimonio de vida (no soy aficionado a dar “mítines”). Creo que hago todo el bien que puedo, y atiendo a la gente que me rodea; en mi trabajo (me acabo de jubilar) todos mis compañeros sabían que practico la fe católica y que soy cursillista (a mucha honra), sin provocar “tiranteces” entre ellos; también soy hermano de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Puente Genil (Córdoba), y hago todos los años “el camino” hasta la Aldea, celebrando todos los días al Eucaristía, rezando (donde nos “pille”) el Ángelus y el Santo Rosario y, os tengo que decir, que ya han sido varios hermanos y hermanas de la Hermandad, los que han hecho Cursillos. Y como curiosidad también os cuento que, a pesar de ir cantando y bailando, en más de un “camino” hemos celebrado una especie de reunión de grupo, y no se “ha muerto nadie”, al contrario nos dicen: “que buena gente…” ;  y en fin, no me faltan contactos durante todo el año, con gente de ésta misma “guerra”.

   Feliz año (¡el de los 1.000 CURSILLOS!), y que “EL DE ARRIBA”,os bendiga. 

José Sanz Laguna
Cursillo nº 783

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