VOCES 4D n107, noviembre 2024.
Hablar de Pepe Gutiérrez y Sierrita Molero en Cursillos, es hablar de un pasado que se hace presente en el movimiento de Cursillos de Cristiandad y, cuando digo que se hace presente, es por el gran compromiso de haber construido, como dice el evangelio, la casa sobre roca, con unos cimientos tan sólidos que hoy dieron frutos abundantes.
En una carpeta donde Pepe Gutiérrez guardaba celosamente todos sus documentos referentes a los años de entrega al movimiento de cursillos, la cual, como un pequeño tesoro, le hizo entrega a quien escribe, podemos contemplar sus 30 cuadrantes, donde figuran la relación de quiénes le acompañaron en sus diferentes cursillos, donde intervino como profesor o rector, como por aquel entonces se les denominaba a los responsables.
En el cursillo 83, celebrado en la casa de San Antonio en Córdoba, del 23 al 25 de marzo del año 1961, hace ya más de 64 años, siendo su rector. D. Miguel Manzanares López y su director espiritual D. Martín Cabello de los Cobos, dio comienzo una vida de entrega y ejemplo de un hombre que supo contagiar a su numerosa familia y al pueblo de Lucena. No en vano, desde ese momento, hasta el cursillo 448, en una pequeña libretilla, que también se encontraba en esa carpeta, fue anotando pacientemente, cursillo tras cursillo, los nombres de 442 hombres, los que de la mano de nuestro querido Pepe Gutiérrez fueron a conocer a un Jesús que a todos nos ama tal como somos. De ese modo, pudieron dar un sentido de plenitud a sus vidas y al de sus familias. Y así, pudo dar gratis lo que había recibido gratis.
También podemos encontrar en esa carpeta, un cuadernillo, donde se puede comprobar que en este transcurrir de años, se mantuvieron un total de 24 reuniones de grupo, las cuales, quedan claramente relacionadas con su responsable a la cabeza. Todas ellas, hacen un total de 240 hombres. Servían aquellas reuniones de grupo, para perseverar en lo mucho que recibieron en esos días vividos en su Cursillo de Cristiandad. Semanalmente compartían y revisaban su vida de piedad y sobre todo, de acción para con los más necesitados, que iba desde recoger botellas vacías, periódicos, chatarra etc, que después vendían, para así recaudar fondos. Montaron una tómbola que feria tras feria, funcionaba para que, con los beneficios pudiesen ayudar al más necesitado, llegando incluso a construir viviendas para los que vivían en condiciones infrahumanas. Fue conocida aquella tómbola como “la tómbola de los cursillos”.
Ya han pasado 22 años que Pepe Gutiérrez se marchó al encuentro del Padre. Así lo describió Segundo Romero, cursillista que también fue emblemático y comprometido: “Pepe Gutiérrez ya llegó a donde Dios lo esperaba. Jamás olvidaré cuanto bien hizo en su ejemplar vida. D. Juan Capó habrá salido a esperarlo y a mostrarle la gran morada que Dios le tiene preparada a la gran familia Gutiérrez, no similar a Betania donde todos los que os conocimos y queremos, calificábamos a las estancias de D. Juan en Lucena, sino al mismísimo cielo y, con la Virgen de Araceli cantando y alabando eternamente a nuestro Padre, Dios”.
No fue menos, la entrega y compromiso de su esposa Sierrita Molero, quien asistió al cursillo número 1 de mujeres en Córdoba. No tubo ni carpeta ni libretas, ni anotación alguna, porque para Dios esto no hace falta. Ella también supo trabajar incansablemente, visitando a las esposas de todo aquel que había vivido la experiencia del cursillo, para que igualmente lo pudiesen experimentar ellas. Solo Sierrita Molero, Pepe Gutiérrez y Dios, saben de su tesón y cuanto bien supo contagiar.
En este 23 de Julio del 2024 a la edad de 95 años, se marchó Sierrita con sus deberes cumplidos. Una vida llena de plenitud, por ser madre de 10 hijos, abuela de 18 nietos y bisabuela de 11 bisnietos.
Una Señora que se marchó en paz, porque en todo momento, supo transmitir esa paz que su amado Pepe Gutiérrez y todo un Dios le brindaron en sus últimos días de vida.

