Interdiocesano de Andalucía en Ceuta.

Vivir la NOVEDAD, Vivir el DISCERNIMIENTO, Vivir el ACOMPAÑAMIENTO, pero siempre dejándonos mover por el Espíritu.

El pasado 28 de octubre nos desplazamos hasta Ceuta un grupito de veintitantos “Locos por el Señor”, presidentes y miembros de las distintas escuelas de Andalucía dispuestos a vivir un precioso encuentro junto al Grupo Interdiocesano de Andalucía, renovado por 4 años, que tiene savia nueva y también veteranía.

Las sesiones de trabajo se desarrollaron en torno a dos ponencias; la primera, bajo el título “MOVIDOS POR EL ESPÍRITU” de Mª Dolores Negrillo (diócesis de Murcia), donde nos habló de las claves del Espíritu:

Vivir la NOVEDAD, Vivir el DISCERNIMIENTO, Vivir el ACOMPAÑAMIENTO, pero siempre dejándonos mover por el Espíritu.

La segunda ponencia versó sobre “LA EVANGELIZACIÓN EN LA NUEVA ERA” de Marcos Ruiz (diócesis de Málaga), la que se nos expusieron las manifestaciones de la NUEVA ERA en nuestra sociedad actual; nos aportó claves para poder discernir lo que va en contra de nuestras creencias como cristianos y católicos y, sobre todo, estar atentos a la espiritualidad alternativa que se nos cuela día a día en nuestro trabajo cotidiano sin apenas darnos cuenta, bajo otras apariencias, como libros de autoestima y que realmente incorporan una espiritualidad cada vez más presente.

En nuestras sesiones de trabajo tuvimos una visita de excepción: del obispo de Cádiz-Ceuta, D. Rafael Zornoza y del vicario de Ceuta, D. Francisco Jesús Fernández, que compartieron con nosotros trabajo y comida para acabar la jornada con ellos celebrando la eucaristía.

La tarde del sábado realizamos una espléndida visita a la ciudad, con el broche final de la Eucaristía en el Santuario de Ntra. Sra. de África, presidida por el Obispo de Cádiz-Ceuta y concelebrada con el vicario y consiliarios del MCC, autoridades del gobierno de Ceuta y un gran número de cursillistas de Ceuta, que quisieron acompañarnos, para despedirnos rezamos una salve a nuestra madre y entonamos nuestro De Colores.

Este encuentro ha despertado algunas llamadas en mi vida: vivir EN NOVEDAD, es una responsabilidad que tengo que asumir, con ALEGRÍA, aunque en ocasiones olvido que es el Señor el que una vez más sale a mi encuentro cada día, el Señor es nuevo cada mañana, y que tengo que dejarme renovar cada día.

Como dirigente de cursillo, debo acrecentar día a día mi conciencia de la dimensión carismática, de mi entrega al MCC, porque el carisma de cursillos es un don del Espíritu para el bien de los demás y de mi iglesia… que mi trabajo es una opción prioritaria, no excluyente.

MI DISCERNIMIENTO debe ir encaminado a preguntarle al Señor, ¿Qué quieres de mí?, ¿Qué quieres que haga como dirigente? Y descubro una vez más la gran responsabilidad que se me dio al poner en mi vida el movimiento.

En mi ACOMPAÑAMIENTO, me quiere consciente de la misión concreta que me ha asignado pero compartida con los demás hermanos. El Espíritu me hace ver que debo de caminar junto a los otros hermanos, complementándonos unos con otros, pero en la misma dirección, somos realidades muy distintas, pero nos unen más cosas que nos separan, no todos llevamos el mismo ritmo de crecimiento. La pandemia ha hecho mucha mella en muchos aspectos, pero gracias a la vuelta a Galilea y saliendo de mi tierra, podemos llegar todos juntos a una meta.

El Espíritu sopló diciéndome, María escucha a los demás, desinstálate de tus zonas de confort, de tu “sofalizamiento”, sal de rutinas e inercias, sal de tu tierra hacia lo nuevo, ponte ya en camino con confianza y entrega total. Y no solo hay que pedir al Espíritu Santo que venga, sino pedirle que estemos despiertos para cuando llegue.

María Garijo.

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