Iniciamos un nuevo curso bajo el lema «Permaneced en mi amor»

Los responsables del Movimiento se han reunido en la Casa de San Pablo para compartir un fin de semana de oración, convivencia y preparación del nuevo curso, en el que se celebrarán catorce Cursillos.

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba ha celebrado este fin de semana, en la Casa de San Pablo, sus Jornadas de Inicio de Curso de Responsables de Escuela, un encuentro que ha servido para cerrar el camino recorrido durante el pasado curso y comenzar con ilusión una nueva etapa.

Bajo el lema «Mirad cómo se aman», las jornadas han dado continuidad al Encuentro Nacional de Responsables celebrado el pasado mes de enero, compartiendo su espíritu y su dinámica. Han sido días para encontrarse, rezar juntos, compartir lo vivido y renovar el compromiso con la misión evangelizadora del Movimiento.

A lo largo del fin de semana se han sucedido distintos momentos de adoración y oración, conversaciones en el Espíritu, espacios para compartir experiencias y ratos de convivencia. Todo ello ha permitido a los responsables detenerse, encontrarse y volver a poner en el centro aquello que los une: Cristo y la misión de anunciar la alegría del Evangelio.

Las jornadas han supuesto también el punto de partida de un nuevo curso que el Movimiento afronta con especial ilusión bajo el lema «Permaneced en mi amor». Un curso preparado con mucho cariño y trabajo, en el que está prevista la celebración de catorce Cursillos de Cristiandad en la Diócesis de Córdoba, catorce nuevas oportunidades para acercar a otras personas al encuentro con Cristo.

El encuentro concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por D. Manuel Sánchez Gómez, consiliario diocesano del Movimiento, y concelebrada por D. Jesús Linares Torrico y D. Patricio Ruiz Barbancho, recientemente nombrado viceconsiliario de Cursillos de Cristiandad de Córdoba.

Con estas jornadas, el Movimiento comienza un nuevo curso con el deseo de seguir caminando unido, permaneciendo en el amor de Cristo y llevando la alegría del Evangelio a los ambientes y a las personas que forman parte de la vida cotidiana.

¡De colores!

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