El MCC de Córdoba, presente en la VI Ultreya Mundial

Cerca de 60 cursillistas de nuestra Diócesis de Córdoba hemos tenido la alegría de participar en la VI Ultreya Mundial, organizada por el OMCC (Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad), en el marco del Año Jubilar de la Esperanza. Este acontecimiento coincidió, además, con la Vigilia de Pentecostés, un momento profundamente significativo no solo para la Iglesia de Córdoba, sino para toda la Iglesia universal.

Bajo el lema “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?” (Lc 24, 32), esta Ultreya fue un verdadero encuentro de fe, comunión y renovación. Más de 3.500 hermanos y hermanas de todo el mundo compartimos la riqueza de nuestro carisma como movimiento y la alegría de sabernos parte viva de una Iglesia en camino.

Como movimiento, nos unimos al Jubileo de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades Eclesiales, celebrando juntos este camino de esperanza al que el Papa Francisco nos ha llamado y que León XIV ha renovado. Entre los actos, vivimos momentos especialmente emotivos, como las palabras del presidente del OMCC —miembro también de nuestra Escuela—, quien nos animó con su característico mensaje lleno de vida a “seguir siendo pingüinos”, recordándonos que el cursillista no camina solo, sino en comunidad.

Uno de los testimonios más significativos fue el de Helena, también integrante de nuestra Escuela, quien representó al Grupo Europeo de Cursillos de Cristiandad (GECC). Con gran profundidad, compartió una reflexión sobre el valor de ser comunidad y el compromiso de vivir la fe en comunión, así como su experiencia en el Camino de Santiago el pasado verano, ante todos los asistentes.

También tuvimos la gracia de participar en la Vigilia de Pentecostés y en la Eucaristía del Domingo, presididas por el Santo Padre. En ellas, el Papa nos exhortó a caminar juntos, a ponernos en camino y a ser uno solo en Cristo, recordándonos que la sinodalidad es el modo en que el Espíritu Santo da forma a nuestra Iglesia.

Volvemos a casa con el corazón lleno de gratitud, ilusión y esperanza, conscientes de que somos parte viva de esta Iglesia que camina unida en la fe.

🙏 ¡De Colores!

Deja una respuesta