Decálogo para una buena Oración.

  “Prefiero enseñar a un hombre a orar que a diez hombres a predicar” (Charles Spurgeon).

No hay nada en la vida cristiana más subestimado que la oración. A la luz de la escritura, hemos aprendido que necesitamos aprender a orar. La oración no se trata de cómo podemos orar, qué palabras podemos decir, sino de cómo Dios ha revelado que quiere que lo hagamos.

Nunca he oído a alguien decir: “Una pregunta, ¿me enseñas a orar?” Sin embargo, eso fue lo que los discípulos de Jesús hicieron (Lucas 11:1). Ellos no le preguntaron “Maestro, ¿me enseñas a caminar sobre el agua o a multiplicar panes?” Preguntaron cómo orar, porque vieron que Jesús era un hombre de oración y en su ejemplo entendieron la importancia de orar.

Piénsalo: Acercarnos a Dios a nuestra manera, y no a la manera de Él, es un acto de orgullo por parte del hombre. Por eso es importante aprender a orar correctamente.

Por supuesto, orar de una forma correcta no nos hará merecedores de que Dios nos escuche —ya que la Biblia enseña que todo regalo de Dios viene a nosotros por pura gracia—, pero es algo que nacimos para hacer. Es decirle a Dios: “Señor, orar a ti de la forma en que tú quieres que yo lo haga me importa mucho porque tú me importas mucho”.

Es por esto que nos gustaría compartir contigo diez consejos que te ayudarán a aprender a orar cada día mejor, más bíblicamente.

1.- Comienza por saber escuchar. Estamos acostumbrados a oír pero no sabemos escuchar.

2.- No ores para que Dios realice tus planes, sino para que tú interpretes los planes de Dios.

3.- Pero no olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración. Cristo dijo: «Pedid y recibiréis»

4.- La oración tiene su técnica. Hazlo atento, humilde, confiado, insistente y unido a Cristo.

5.- ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de vuestros mutuos intereses. Muchas veces. Y a solas.

6. -No conviertas tu oración en un monólogo, harías a Dios autor de tus propios pensamientos.

7. – Cuando ores no seas ni engreído, ni demasiado humilde. Con Dios no valen trucos. Sé tal cual eres.

8.-¿Y las distracciones involuntarias? Descuida. Dios, y el sol, broncean con solo ponerse delante.

9. – Si alguna vez piensas que cuando hablas a Dios Él no te responde… Dedícale tiempo a las sagradas escrituras.

10.-No hables nunca de «ratos de oración»; Ten «vida de oración».

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Comentarios

  • Felicia López de Lerma
    14/02/2020

    Gracias por, mensajes que refuerzan nuestra fe, en nuestro caminar.

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