En junio de 2009 tuve la gran suerte de hacer mi Cursillo de Cristiandad, el número 968. Debido a mi trabajo y a mi situación familiar (tres niños pequeños), durante todo el curso 2008-2009, viví como todos mis compañeros de la Comunidad Parroquial de Santa María la Mayor de Baena, iban subiendo a Cursillos y yo me quedaba atrás. Pero Dios, nuestro Dios, me dijo “ya te ha llegado la hora, apárcalo todo durante tres días y dedícatelos…
Hace 33 años que hice mi Cursillo. Fue el 499 y el equipo le llamó el “por poquito” porque, por poquito, no fue el 500. Tenía 19 años y puedo decir, al mirar atrás, que me marcó de por vida, pues sigo viviendo intensamente lo que en el Cursillo vislumbré. Para empezar tuve la suerte de que me llamaran para la Escuela así que, durante años, fui testigo privilegiado de cómo Jesucristo es la respuesta que busca…
Recuerdo aquél joven que pasaba de ir a misa y prefería estar con sus amigos en el bar tomando café, e incluso, tenia amigas las cuales iban a misa, y él y sus amigos se reían de ellas los domingos iban a misa. Después pasó el tiempo y, en la vida de ese joven, algunas cosas cambiaron y, por circunstancias de la vida, leyó en un cartel del camino neocatecumenal que habían unas catequesis para adultos. Por curiosidad, esa…