Caminando junto a mi Iglesia doméstica

   Me piden que de testimonio de lo que significó para mi el paso por el Cursillo. En principio, puesto que yo soy hija de cursillistas, conocía, -más o menos-, este mundo y, por supuesto, me consideraba creyente, aunque no practicante, o practicante a medias…, incoherente ¿verdad?. Pues bien, mi Cursillo me hizo descubrir la Iglesia, y que yo era o tenía que ser miembro activo de la misma. El cuarto día al principio fue bien, pero poco a poco se fue aflojando; al año hice el Cursillo de Renovación y tres cuartos de lo mismo. Después hice multitud de Cocinas de las que salía con muchos compromisos, pero con el tiempo iban desapareciendo, tanto las ganas como los compromisos.

   Tras varios intentos, hice de nuevo una cocina porque nuevamente necesitaba reforzarme en todo aquello que ya tenia casi olvidado y, esta vez, con más razón: tenía un esposo y un bebé, y quería que se dieran cuenta que yo dentro tenía algo más que órganos y huesos, ese algo que desde chiquitita me habían hecho ver mis padres y mis hermanos, y que para mi era tan importante. Yo también quería hacérselo ver a ellos, pero necesitaba fuerzas.

   Una vez más el Señor me dio un vuelco y me volvió a demostrar que Él es cien por cien misericordioso, y me volvió a enseñar que solo no se puede caminar. Para mi, en particular, es fundamental la comunidad; tanto es así que me integré en el grupo de ese Poscursillo, a pesar de que pertenecía a la Cocina. Sabía que me hacía falta gente alrededor que me empujaran cuando me cansara. Os puedo asegurar que con ellos es mucho más fácil caminar, casi no te cuesta nada.

   Creo que día a día, la gente que tengo a alrededor y, particularmente a mi pequeña familia (“Iglesia doméstica”, ¡¡¡cuanto he admirado esta expresión!!!!), vamos caminando juntos y avanzando muy poquito a poco, pero lo importante es no abandonar y seguir ahí. Desde mi experiencia os animo a que sigáis adelante y que, por supuesto, os agarréis a todo aquello que, tanto el Movimiento de Cursillos como la Parroquia os ofrecen, porque os van a hacer mucho bien. Por lo menos a mi me lo ha hecho.

   Gracias a todos y, en especial, a mi familia.

María Muñoz Ocaña
Cursillo nº 751

 

 

 

 

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