ULTREYA TRIMESTRAL EN LA CASA DE SAN PABLO

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Abrió la Ultreya nuestro presidente, Javi Martínez, compartiéndonos que celebrábamos una experiencia de encuentro en una doble dimensión: con el Señor y entre nosotros. Compartimos la experiencia de vida sobre nuestro lema de este curso: “FÍATE DEL ESPÍRITU, VE SIEMPRE MÁS ALLÁ”, porque el Espíritu impulsa a salir de la propia comodidad: orar y pedir el Espíritu para que sea nuestra guía.

El ponente, Alfonso Orti, inició compartiendo su vivencia del Espíritu con una pregunta “fiarse es confiar plenamente en alguien, pero… ¿cómo confiar en el Espíritu? Hay muchas razones para abrirnos como cristianos y como Iglesia al Espíritu: sin el ES no tendríamos a María, a Jesús y a la Iglesia; el ES nos inspira a vivir los sacramentos y, a través de ellos, el ES entra fuerte en nuestra vida; nos ayuda a perdonar, a ofrecer y a vivir; nos ayuda a decidir según el plan de Dios en nuestra vida; nos ayuda a perseverar, superando el desánimo y el desaliento. Para recibir los dones del Espíritu, primero tenemos que vaciarnos de nosotros mismos; entonces, nos llenaremos del Espíritu, y viviremos plenamente el “temor de Dios”, tener miedo a perderlo, a no tenerlo presente en nuestra vida, seguros de que Él nunca no nos va a dejar. En la oración de la secuencia al Espíritu podemos encontrar el resumen de lo que Dios puede hacer en cualquiera de nuestras vidas

A continuación, los testimonios nos llevaron a vivir el Espíritu desde distintas realidades:

Alberto: “El Espíritu me ha ayudado a ir creciendo en mi vida de oración, en mi vivencia de los sacramentos y a saber perdonar. Mi grupo me ha ayudado a vivir esta nueva vida, ya que el ES es una fuerza con la que antes no contaba”.

Celia: “Para tener cerca al ES, invocarlo en todo desde que me levanto. Lo tenemos dentro y nos ayuda a vivir plenamente todo momento, tanto los alegres como las noches oscuras”.

José Rafa: “Invoco continuamente al ES, ha entrado con fuerza en mi vida y me ha dado todos sus dones, unos de forma fuerte y otros de forma más sutil”.

Mariela: “El ES es todo en mi vida; lo invoco y lo alabo por tres motivos: necesidad, apertura y experiencia: paz, respuesta, libertad, puerta de entrada, escuela de amor, espíritu de misericordia”.

Rafa: “El ES siempre ha estado conmigo, aún en las noches oscuras. El ES es una pequeña obsesión ahora en mi vida: le pido que me impregne porque sin Él no vamos a ningún sitio y con Él lo podemos todo”.

Cerró la Ultreya nuestro consiliario, Manolo Sánchez, invitándonos a saborear esa presencia misteriosa del ES como experiencia grande: Ser cada día más conscientes del tesoro de su presencia.

 

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