La Escuela de Responsables del MCC de Córdoba, celebró las Jornadas de Inicio del curso, el último fin de semana de septiembre, contando con la presencia inestimable de su Obispo, Monseñor Jesús Fernández González.
Las Jornadas comenzaron la tarde del sábado, con una acogida repleta de besos y abrazos en el porche de la Casa de San Pablo, seguida de oración en la capilla, con Exposición del Santísimo. El clima orante, junto al consiliario y viceconsiliario, Manuel Sánchez y Jesús Linares, nos ayudó a abrir los corazones al Amor verdadero, a desear imitar con mayor fidelidad, los sentimientos de Jesús, para que, quién no lo conozca, descubra al ver nuestra forma de proceder, fraternidad, unión y calidez, lo que es una auténtica comunidad cristiana y el Espíritu les empuje, a hacer suyo nuestro Lema, “MIRAD CÓMO SE AMAN”. Se nos anima además, a hacer memoria agradecida de cómo Dios se las ingenia, para curarnos y cuidarnos y se nos propone hacer nosotros también lo mismo con nuestro prójimo, #CuidaDeÉl, para que conociendo a Dios, podamos alcanzar nuestra meta final, amar a todos como Jesús nos ama, familia, Escuela, conocidos…, y lograr así compartir todos, una vida plena.
El Domingo 28, tras la oración de Laudes, nuestra presidenta, M. Inmaculada Rodríguez-Carretero Luna, transmite a los Responsables la necesidad de amor que tiene nuestra sociedad y nos propone trabajar esta realidad en nuestro poscursillo, ya necesitamos que nos acompañemos y cuidemos los unos a otros, tomando como fuente el amor a Dios.
A continuación el señor Obispo, Monseñor Jesús Fernández, se incorporó a las jornadas y compartió un tiempo de plática con los Responsables de la Escuela y presidió la Eucaristía. En su plática expuso como modelo, el Amor de Jesucristo y disfrutamos de un diálogo muy enriquecedor, en el que fuimos invitados a participar en la propuesta Formativa que va a incluir su Programa Pastoral. En su homilía, nos propuso compartir nuestros talentos, sabiendo que Dios es lo único importante, es quien nos ayuda a ser humildes, generosos compasivos…, y cercanos al prójimo.
Tras el alimento espiritual, tomamos un exquisito plato de arroz, no sin antes terminar las Jornadas, agradeciendo a Dios por confiarnos la misión del Primer Anuncio, y convencernos de que merece la pena empeñar la vida en Amar con Él y como Él.









Fotografías: Francisco Lorente

