Hogar Renacer: una obra de Dios

   El día 12, del pasado mes de febrero, se celebró una Eucaristía de Acción de Gracias por una vida de buenas obras en la persona de Pedro Muñoz Gómez, y en una materialización muy concreta: el Hogar Renacer.

   El homenaje sencillo (no podía ser de otra forma), consistió en un acto central con una  Eucaristía presidida por nuestro Pastor, en una abarrotada capilla en el propio Hogar y donde, posteriormente, se descubrió una placa en su nombre, y se compartió un ágape fraterno con unos entrantes y un magnífico arroz.

   Muy difícil se me hace escribir unas líneas sobre este acto, por lo que resalto las palabras de D. Demetrio al afirmar que el Hogar posibilita que las personas “pasen de la marginación a la dignidad de la persona”. Y todo, “en nombre de Jesús”. Nos animaba a que el “que se compromete con Jesucristo, no se olvida de sus hermanos”, y que se constata que “la fe cristiana no se desentiende de los demás”, sino que da fruto como ese grano de mostaza, pequeño, insignificante…, pero que permite con el tiempo que los grandes pájaros aniden en é y de frutos. ¡Que gran verdad!

   Quien de verdad se encuentra con Cristo, cambia. Y vemos los frutos, una vez más, de lo que un Cursillo hace en la vida de las personas. Reflexionemos sobre esto, y sepamos apreciar este tesoro tan inmneso que tenemos. ¡Gracias Dios mio! Porque lo hemos visto y oído, porque lo palpamos y nos haces partícipes esta misión.

   Pedro, posteriormente, al finalizar la Eucaristía, nos dirigió unas palabras, y decía desde la sencillez que todo era obra de Dios. Todo.

   Y yo, reflexionaba que es verdad, y constato una vez más que el Señor se ha servido, se sirve y se servirá de personas que como Pedro has sabido captar el mensaje de salvación, y han puesto sus dones al servicio de Él, para llevar a buen puerto esta OBRA. Pedro ha puesto en práctica al Buen Samaritano en nuestra ciudad, “se le acercó, le vendó las heridas, y montándolo en su propia cabalgadura lo llevó a una posada y lo cuidó.” (Lc 10, 34) Vendar heridas… montándolo en sus hombros…Cuidar. Este es, precisamente, el cuadro que preside la entrada del hogar. No es casualidad, ni mucho menos. Y al lado del cuadro, la placa que este mismo día se descubrió, para hacer constar “el esfuerzo y dedicación sin límites”.

   Demos gracias a Dios por ver esta obra, por todas las personas que participan hoy en este proyecto, por las personas que han estado y los que están gozando del Padre, teniendo la seguridad de que no quedarán en vano a los ojos de Dios y que otros muchos recibirán la herencia.

Francisco Rubio Vicente
Miembro de la Escuela de Córdoba

 

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