Anécdotas de Manolo Barragán

Publicada en la Revista del «Cuarto Dia» nº 64 (Febrero 2012)

Dice el Diccionario de la R.A.E. que anécdota es una relación, ordinariamente breve, de algún rasgo o suceso particular más o menos notable.

Ahí voy: Preparábamos el Cursillo 601, Mayo 1985, y en una de las reuniones del equipo el Rector, David Martínez, nos encargó los pueblos que debíamos visitar para conseguir plazas.  A mí, entre otros, me encomendó Fernán Núñez, indicándome que había un muchacho en ese pueblo que había hecho el Cursillo el año anterior y que últimamente estaba mandando gente a Cursillos.

Al  domingo siguiente me fui a Fernán Núñez  a oír Misa de doce, con Loles y nuestros hijos. Llegados a la Parroquia de Santa Marina nos pusimos en los primeros bancos de las derecha, y de pronto aparece un individuo delgado de, pelo largo, con barba y un chaleco gris marengo que, de muy malas maneras, nos dijo que nos fuéramos de allí, sin dar ninguna explicación. Nos pasamos a bancos posteriores y, enseguida, entendimos el  porqué de la indicación, era la Misa de niños y había reserva de espacios.

Toda la Misa la pasé viendo la manera de recriminarle a ese individuo su falta de estilo.

Terminada la Misa nos fuimos a la puerta  de la iglesia con dos intenciones: Preguntar quién era ese Rafa al primer conocido mío y “cantarle las cuarenta” al individuo de los malos modos. Allí nos encontramos con Pedro Crespo al cual le pregunté por el tal Rafa. Me dijo que nos esperara porque lo había visto en Misa, y cuando saliera me lo presentaría.

Unos minutos después aparece el individuo de barba y melena, lo llama Pedro y le dice: Mira te voy a presentar a Manolo que viene de Córdoba y quiere conocerte…, a mí se me cayó el alma a los pies, pero como lo primero era la misión que me llevaba hasta Fernán Núñez, lo saludé, charlamos un buen rato, nos invitó a una cerveza, y nos ofreció la posibilidad e irnos a comer al campo con su familia y las familias de unos amigos de allí. Declinamos el ofrecimiento y seguimos para Aguilar donde nos esperaban.

¿Qué saqué de aquel episodio?: Primero, que el Señor escribe derecho con renglones torcidos…, Segundo, que el Señor organiza sus cosas para que primen sobre las cosas de los hombres, y tercero, que con un poco de buena voluntad y del sentido del deber lo que pudo ser el” choque de dos trenes”, ya nos conocéis, se convirtió en una profunda amistad que perdura, aumenta y seguro que continuará de por vida, ¿verdad Rafa Ramírez?.

Manolo Barragán – Cursillo nº 500

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