No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido

Mi andadura en el Movimiento de Cursillos comenzó allá por diciembre del año 1995, cuando participé, ya ordenado sacerdote, en el Cursillo 778.
No conocía el Movimiento, pero hubo gente que me mostró el Evangelio vivido humildemente y con generosa entrega. Dios me ofrecía un carisma que ponía de manifiesto la misión a la que Cristo me llamó, y llama a todo bautizado.

A la semana siguiente me incorporé a la Escuela de la Sierra por ser la sede más cercana, y al año siguiente participaba en mi primer cursillo como sacerdote.
Desde entonces, el Movimiento de Cursillos se ha convertido en un ámbito privilegiado en el que el Señor me muestra milagros, las obras grandes que Él hace con nosotros y en nosotros. Ser parte del Movimiento me ha ido educando el corazón, la mente y los ojos para ver las acciones de Dios, la sed de tanta gente que busca la plenitud y a la que puedo indicarle el ámbito en el que iniciar una aventura apasionante de amor e intimidad con el Señor.
No es oro todo lo que reluce, porque el oro también hay que purificarlo, acrisolarlo, como nos recuerda San Pablo. También es mi tarea, con sufrimiento pero con esperanza en el poder de Aquel que me llamó, en Aquel que hace nuevas todas las cosas.
La fe es don y tarea. Que no nos instalemos, que no me instale en mis ideas, costumbres y convicciones. Pero que tampoco me abra a novedades que distorsionen “el primer Amor”. Abrirme y confiarme al Espíritu Santo siempre será fuente, camino y garantía de comunión.
Y procuro conservar una memoria viva: lo que el Señor ha hecho conmigo y el mandato de ir al mundo entero… “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca”.

+ Manuel Sánchez Gómez
Consiliario

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