Ayer, 30 de octubre de 2025, celebramos la Hora Apostólica en la parroquia de San Miguel. Fue un rato de oración sencillo y profundo, con silencios, adoración e intimidad con el Señor, pidiendo por los frutos de los Cursillos en Córdoba y en todo el mundo. La oración es la base del Cursillo y aquí la vivimos juntos, como familia, dejando que la Palabra nos ilumine y que el amor de Jesús renueve nuestra mirada.
Muchos nos preguntáis qué es una Hora Apostólica. Es, simplemente, quedar con el Señor para interceder. Nos reunimos como comunidad, escuchamos el Evangelio, guardamos silencio, presentamos intenciones y dejamos que Dios haga su trabajo en nosotros. No es una charla ni una reunión de organización. Es oración que sostiene la misión. En cada Hora Apostólica pedimos por quienes van a vivir un Cursillo, por los equipos, por las familias, por los enfermos y por quienes se sienten lejos. También damos gracias por lo que el Señor ya está haciendo y nos ofrecemos para ser instrumentos suyos en nuestros ambientes.
Anoche el Evangelio nos llevó de nuevo al corazón del lema de este curso: “Mirad cómo se aman”. Lo rezamos en clave muy concreta: aprender a cuidar, a escuchar, a estar, a perdonar, a servir sin ruido. #CuidaDeÉl no es un eslogan bonito, es un modo de mirar y de vivir que empieza en la oración y se nota luego en los gestos de cada día. Por eso repetimos juntos: “Señor, enséñanos a amar como Tú”.
Gracias a todos los que vinisteis y a quienes os unisteis desde casa en oración, y te invitamos a participar en la próxima Hora Apostólica. No hace falta “saber orar” ni tener un plan perfecto. Basta con traer el corazón y dejar que el Señor nos una para pedir por los Cursillos y por tanta gente que necesita un encuentro vivo con Cristo. Seguimos contando con tu oración: que quien nos vea también pueda decir de nosotros “mirad cómo se aman”.

