Mi acción y fermentación

   Me llamo Miguel Ángel de la Torre Vallejo, tengo 42 años, estoy casado con Carmen Marina y tengo dos hijos maravillosos que Dios me ha regalado; Carmen Marina y Miguel Ángel. Trabajo, actualmente, como conductor del Ayuntamiento de Córdoba, y colaboro con la parroquia de San Juan y Todos los Santos (Trinidad) de Córdoba.

   Realicé el Cursillo en el año 1991, si la memoria no me  falla,  el número 735. Para mí fue una experiencia extraordinaria de encuentro con Cristo, pues, aunque siempre he estado cercano al Señor,  me sirvió para configurar mi nueva etapa personal, después de mi paso por el seminario.

   Voy a intentar hablaros de mi acción y fermentación. Deciros que en mi planteamiento de vida, siento a la Iglesia como “Madre y Maestra”, a la que mucho debo,  porque estoy en deuda con ella, por ser quien me muestra y me ayuda a seguir el camino de Jesucristo. Por este motivo, no tengo ningún inconveniente en prestar mi servicio a quien me requiere en la Iglesia. Participo dando catequesis de cursos prebautismales, a padres y padrinos que solicitan el Bautismo para sus hijos, en diferentes parroquias de la capital. Casi toda mi labor apostólica la realizo en la parroquia de la Trinidad de la capital, allí llevo un grupo de jóvenes de preconfirmación. Como familia, formamos parte del grupo de matrimonios, reuniéndonos todas las semanas, y ayudando a impartir los cursillos prematrimoniales de los que se encarga la parroquia, acompañando a estas jóvenes parejas en esta preparación.

   Me gusta mucho la fotografía como aficionado, pero considero, que también en las pequeñas aficiones e inquietudes que cada uno tengamos pueden ser “talentos” que pongamos al servicio de Dios, pues intento que a los eventos de Iglesia a los que asisto, captar instantáneas que podamos aprovechar como banco de imágenes de nuestra Iglesia diocesana, y poder colaborar con la Delegación de Medios, y con quien me lo pida, como es ahora el Movimiento de Cursillos.

   Mi fermentación la intento realizar en todos los lugares que puedo, desde mi trabajo en el Ayuntamiento, donde no oculto mi condición de cristiano, y me da la posibilidad de hablar con los compañeros de trabajo, y cambiar conversaciones y palabras “mal sonantes”. Y otro de los campos que más me gusta es el de las nuevas tecnologías,  intento como nos decían el Pontificio Consejo para las Comunicaciones sociales en “iglesia e Internet”, en mis perfiles de las redes sociales y en el blog que administro, hacer presente el rostro de Cristo.

   Fermentar y tener acción, no es difícil, requiere formación, pero es una tarea muy ilusionante pues “lo que has recibido gratis, dadlo gratis” (Mt 10,8).

Miguel Ángel de la Torre Vallejo
Cursillo nº 735

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