Señor, ¿qué haces conmigo todos los días?

   «Señor, ¿qué haces conmigo todos lo días?» Así me lo pregunto, cuando  tengo que pararme en el ruido del día a día, y buscar silencio, para encontrar la respuesta. “TE ACOMPAÑO, ESTOY AQUÍ, ESTOY EN TI”.

   Yo ya conocía el Movimiento de Cursillos pues, mis padres y mi hermana, habían hecho el Cursillo de Cristiandad, pero decidí vivir la experiencia cuando  mi novio, -animado por su profesor y amigo Paco Martínez-, me mostró la felicidad, alegría y paz que sentía después de su vivencia.

   No descubrí allí a el Señor, porque ya lo conocía, (eso pensaba), y así lo expresé en la clausura; pero sí es cierto que me abrió la puerta para seguirlo. Me llamaron para la reunión de Poscursillo y para organizar una reunión de grupo, y dije SI Me pareció una buena oportunidad de compartir mis dudas con amigas que tenían las mismas inquietudes que yo.

   El Señor me ha ido guiando despacio, poco a poco, como Él lo hace, consiguiendo que mantenga mi reunión de grupo de mujeres que comenzamos solteras, alguna con novio y ahora casadas y con familia numerosa. Desde entonces, todos los viernes  vivimos una experiencia nueva, aprendemos juntas, oramos juntas, lloramos juntas,  nos reímos juntas, y fortalecemos nuestra fe juntas.

   Cuando fui a mi Parroquia para apuntar a mi hijo a catequesis de Primera Comunión, sin pensarlo, me ofrecí para colaborar y mi párroco, que ya me conocía, me dijo «Estupendo Aquí tienes las inscripciones de tu grupo son trece niños y empezamos la semana viene». También dije SI. La catequesis te cautiva, se recibe mucho más de lo que se pueda dar, porque para que los niños capten el mensaje no solo les sirven los conceptos, perciben mucho mejor la experiencia, la imagen que el catequista da del Señor y tiene que invadirles, de tal manera, que ellos lo transmitan a sus padres. Para mi es una satisfacción haber  acompañado a mis cuatro hijos en su despertar a Dios, y dar con ellos sus primeros pasos. Creo que ya son, más o menos, trece años los que llevo colaborando, y cada curso me acerca más al Señor. Cada curso lo necesito más.

   Para mí ha sido fundamental el apoyo de mi marido Fernando. Él ha estado en casa con nuestros hijos y siempre me ha dicho SI para que yo pudiera asistir a mis reuniones. Los dos hemos introducido al Señor en nuestro hogar y, como matrimonio, nos están ayudando muchísimo los Equipos de Nuestra Señora. Pertenecemos a un equipo de cinco matrimonios que, junto con nuestro Consiliario el Padre Dominico José Antonio Segovia, nos reunimos una vez al mes, donde caminamos juntos  en la búsqueda  de Dios, fortalecemos juntos nuestra fe e intentamos  poner nuestro granito de arena para hacer crecer el Reino de Dios.

   Concluyo agradeciéndole a Cursillos de Cristiandad, la oportunidad de  colaborar con mí testimonio

Elena Prieto Navarro
Cursillo nº 623

 

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